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Casas y fantasmas con Layla Martínez | Arquia - Centro de Documentación

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Episodios de pódcast

Casas y fantasmas con Layla Martínez

Fundación Arquia
Nuevas Coordenadas BlogFQ por Barthlebboth

Episodio 4. Casas y fantasmas con Layla Martínez

Muchas veces hemos dicho que no hay otra forma de ficción que explique mejor la realidad espacial contemporánea que el terror. Lejos quedaron ya las promesas modernas del progreso sin reversos de violencia que no quisimos ver o, mejor dicho, se ocultaron debajo de la alfombra con cada obra maestra, con cada planificación urbana, con cada infraestructura territorial. Un terror que vemos en nuestro día a día, manifestándose no como poltergeists y posesiones demoníacas sino como contratos de alquiler, ejecuciones hipotecarias o desplazamientos forzosos. Un terror que toma forma de runrun. Como decía la canción de Califato ¾, una hipoteca muy grande no te deja respirar. Esa angustia está presente en los cuentos de terror inmobiliario que compartimos en círculos de amistades o leemos en foros de internet. Pero, más allá de eso, en las historias de terror podemos encontrar relatos alternativos, fórmulas de justicia espacial que buscan alterar los equilibrios de lo que se ha contado y lo que se puede llegar a contar.

Hablamos con Layla Martínez para hablar de todo esto. Su novela Carcoma tiene como protagonista a una casa manchega, donde sus paredes, sus armarios crepitantes, son testigos materiales de diferentes historias a lo largo de cuatro generaciones. Una casa que deja de ser un escenario o telón de fondo para convertirse en una protagonista más-que-humana con una presencia central en la historia

Nuevas Coordenadas

Un pódcast de la Fundación Arquia conducido por Bartlebooth como directores editoriales del BlogFQ en su etapa 2024-2025.

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Autoría y colaboradores

Autor

Fundación Arquia

Participante

Pablo Ibáñez Ferrera
Antonio Giráldez López

Conferenciante

Antonio Giráldez López

no. de vascos por renar rasas. No. nuevas córdenas. Bienvenidos a nuevas coordenadas, un podcast de la Fundación Arquia conducido por Bartlewood y con diseño sonoro de Mouray. muchas veces hemos dicho que no hay otra forma de ficción que explique mejor la realidad espacial contemporánea que el terror. Lejos quedaron ya las promesas modernas del progreso sin reversos de violencia que no quisimos ver o mejor dicho, se ocultaron debajo de la alfombra con cada obra maestra, con cada planificación urbana, con cada infraestructura territorial. Un terror que vemos en nuestro día a día, manifestándose no como poltergis o posesiones demoníacas, sino como contratos de alquiler, ejecuciones hipotecarias o desplazamientos forzosos. un terror que toma forma de run run. y como decía la canción de Califato tres por cuatro, una hipoteca muy grande no te deja respirar. esa angustia está presente en los cuentos de terror inmobiliario que compartimos en círculos de amistades o leemos en fueros de Internet. Pero más allá de eso, en las historias de terror podemos encontrar relatos alternativos, fórmulas de justicia espacial que buscan alterar los equilibrios de lo que se ha contado y lo que se puede llegar a contar. hoy estamos con Laila Martínez para hablar de todo esto. Su novela Carcoma tiene como protagonista una casa manchega donde sus paredes, sus armarios crepitantes son testigos materiales de diferentes historias a lo largo de un tiempo. Una casa que deja ser un escenario telón de fondo para convertirse en una protagonista más que humana con una presencia central en la historia. Bienvenida, Laila. Esperamos poder hablar contigo de esta y de otras casas. Muchas gracias.

Encantada de estar aquí. Pues muchas gracias por sumarte y y dejarte dejarte convencer para para esto. eh, para arrancar. Nos gustaría comentar que bueno, la casa ha sido históricamente vista al menos desde los discursos de la arquitectura que es desde donde desde donde nosotros venimos o al menos desde los más ortodoxos, eh, como ese refugio, esa mínima expresión de la arquitectura, eh, un espacio amable desde el que refugiarse de las condiciones externas. es, sin embargo, un campo de batalla, territorio de conflictos, violencias de todo tipo y en el ámbito del terror dista mucho de esta visión amable. Es habitual protagonista de maldiciones, apariciones y hogar de fantasmas y misterios. por no hablar ya del terror rural, no como de frente a esa visión idílica del territorio del paisaje de esa casa, eh, todos los misterios que entraña, no. Queríamos arrancar con esa pregunta para detonar un poco la conversación. Um, ¿es el espacio doméstico, un escenario de terror. Claro. Yo creo que en el que en el terror no, cómo decir las casas han sido son muy importantes, no es todo un subgénero, las casas encantadas y además han sido metáfora de muchas cosas. No hay, eh, películas, novelas en las que las los poltres que digamos que pasan en la casa. Son una metáfora de los abusos sexuales a la infancia, por ejemplo, de la violencia de género, de la, de la propia violencia también inmobiliaria, no, eh, y claro, yo creo que eso, eh, que también hay una cosa claro con las casas, que es que es muy fácil asustar a la gente con con ese subgénero, no con el su género en las casas encantadas porque todos vivimos en una casa, no? Y ah, pues yo qué sé, una, una historia de Omnis, por ejemplo, de casas espa-, o sea, de casas de naves espaciales, ¿eh? Es mucho más ajena, pero una casa todos estamos en una casa. Probablemente están leyendo ese libro, incluso en una casa, ¿no? Entonces es muy fácil, ¿eh? asustar. Y luego, claro, en la casa tiene esta cosa de que tendría que ser el refugio, no un lugar donde te sientas

seguro. Lo que tú decías es la pregunta, pero también en realidad, si reflexionamos mucho si reflexionamos sobre las casas, creo que, ehm, la cuestión de la clase y la cuestión de género atraviesan mucho esa idea de sentirte seguro, ¿no? Por ejemplo, en la, en la visión patriarcal tradicional. A los hombres se les ocupaban el espacio público, no. y la mujer es el privado. Entonces para el hombre cuando venía, digamos de la calle, no del espacio público. La casa sí era un lugar de descanso y de en el que no tenía que trabajar, no en el que, eh, pues eso se podía refugiar, digamos, de del exterior, ¿no? Pero claro, para las mujeres no ha sido así. Tradicionalmente no siempre ha sido un lugar de trabajo, de trabajo de cuidados de y también de violencia, no, donde se se recibía la violencia patriarcal mayoritariamente y de hecho eso sigue pasando. Y eso con los datos en la mano, es mucho más probable que a una mujer le le pase algo malo en su casa que que en la calle. y entonces, claro, está la visión por un lado de género. Yo creo que ya empieza a problematizar esta idea de que las casas sean un lugar seguro, un refugio y luego la visión de clase también, porque, por ejemplo, para las mujeres de clase trabajadora, las casas de los demás han sido también un sitio de trabajo, ¿no? La, pues las criadas ir a servir, eh? y un sitio además de, por ejemplo, el trabajo interno, eh, de en el que se cruzaba mucho, se sigue cruzando la violencia laboral con la violencia de género, con la violencia racista, también cuando hay diferencia de de raza.

A mí me gusta mucho, por ejemplo, además, hablando de arquitectura, un, un proyecto que hizo hace tiempo, pero que sigue estando en su página web. Daniela Ortiz, la artista peruana que cogió los planos de bueno, tiene hace tiempo. Yo creo que ya hace unos años, pero uh, tiene varios proyectos relacionados con las casas. No, igual los conocéis. Pero en uno de ellos, por ejemplo, cogía la los planos de casas de Perú de la clase alta peruana, eh, que eran casas increíbles de arquitectos súper famosos, casas que costaban millones, no, que se habían hecho para esa persona en concreto, para esa familia en concreto y en los planos que eran públicos, eh? o que ella había conseguido, no, que a veces los propios arquitectos colgaban en las como parte del proyecto, no cuando enseñaban el proyecto. y y se y seleccionaba los, los, las habitaciones que quedaban para el servicio. No. Entonces, claro, tú veías esas casas de cientos de metros cuadrados de varias plantas, no con habitaciones enormes, con salones con y la casa. Las habitaciones del servicio solían estar el sótano, a veces al lado del garaje, cosas así, no. y eran muy pequeñas. Generalmente había una o dos, eh? depende, no depende de la de la riqueza de esa familia. No tres. Pero claro, eran cuartuchos al lado del garaje, en el sótano y y y ella no los tiene ahí en la web y claro, encima al verlos todos seguidos es como muy evidente, no el sitio, ¿eh? O sea, ¿qué significa una casa para esa señora, por ejemplo? No, eh, que está ahí trabajando, eh? Qué diferente es de la visión de la casa como refugio, ¿no? o, por ejemplo, también ella, el otro otro proyecto que tiene sobre casas también sobre la clase alta peruana. Lo que hizo fue seleccionar en el Facebook, en las cuentas de Facebook públicas de gente de la clase alta peruana, imágenes de su intimidad familiar, no y y, eh, en todas estas imágenes que pues eran generalmente pues fotos de los niños en la piscina como cosas así, muy cotidianas, no? Pero claro, aparecían en las

criadas internas al servicio aparecían esas fotos, pero nunca en un lugar, eh importante. siempre aparecían, por ejemplo, pues de fondo, eh, borrosas, una mano, un pie, o sea, un pie, un trozo, una pierna porque estaban sujetando a un niño, por ejemplo, no. o directamente habían sido recortadas de las fotos y claro, daba una sensación muy fantasmal. También era eran los fantasmas de esa casa, ¿no? Eh, porque de repente aparecían, pues en un reflejo detrás, no que no se habían dado cuenta cosas así. y al verlas, claro, todas seguidas estaban en su web. Es es da mucho esta sensación de quiénes son los fantasmas de esa casa. No a los son las propias criadas porque porque la familia rica las ve así. No, no existen para ellos en un sentido importante, no? O sea, no les importa. Pero, eh, son presencias que están ahí. No todas esas. o sea, yo pienso mucho sobre sobre las casas y claro, todo esto me parece, eh, como súper interesante, ¿no? Cómo, cómo en cuanto metes la clase y la la raza y el género. Pues se se empieza a romper, no esa idea de la casa como refugio y creo que el terror puede ser muy, muy útil también, no para para hablar de estas cosas. Eh, yo pienso mucho, por ejemplo, también en la eso lo que os decía, no de las criadas internas, porque, eh, antes de escribir Carc me hice una investigación sobre un poco para escribirla también porque mi familia me ha sido criadas y y busqué novelas protagonizadas por criadas, tanto de terror como de general, no, y es que no hay Eh, no hay. O sea, es increíble, pero no hay. ¿Por qué? Pues porque las criadas no han escrito, eh, ni los hijos de las criadas no, prácticamente no han escrito novelas.

Entonces no es importante, ¿no? Eh, nunca han protagonizado y a veces cuando el protagonizaban es hm, cuando el protagonizaban o cuando eran personajes secundarios importantes aparecía el estereotipo de la criada malvada, que era un poco el, eh, claro, era el miedo de la burguesía también. No, esta cosa de eso se ve mucho. Por ejemplo, en la novela burguesa del 19, cuando el el socialismo, el movimiento obrero empieza a coger fuerza. Los burgueses empiezan a tener miedo a sus criadas porque se dan cuenta de que son la clase trabajadora que tienen metida en su propia casa y empieza a ver como novelas que que que en las que aparecen personajes secundarios de criadas que son malvadas, no o que roban o que son un, un personaje siniestro. No esta idea del mayordomo que asesina en las en las las novelas como el misterio no o en la propia Rebeca de Daphne de Muriel, que es un personaje como la criada. No es un personaje claro, ahí. Pues yo creo que están saliendo las ansiedades de la propia Daphne de Muriel, que era una persona riquísima que tenía 14 criados en su casa. Entonces, claro, no? Pues igual están saliendo sin, sin igual, sin que ella se diese cuenta tampoco con sus ansiedades respecto a sus propios criados. Luego también hablan siguiendo hablando de casas. Bueno, yo ya me me enrollo mucho, pero, eh, como he pensado mucho en las casas. Pues ehm, por ejemplo, hay una cosa que a mí me, me enfadó muchísimo cuando fui al Museo del Romanticismo de Madrid. No sé si habéis estado, eh, que es en te- es como una casa, no reproduce una casa de una familia rica de esa época. Y han recogido muebles, no distintos sitios para intentar que sea lo más parecido posible a eso, claro, yo estaba allí. A mí me encantan ese tipo de museos que reproducen como casas o cómo vivía la gente en tal época. No, aunque no son los que más valor artístico tienen, pero a mí me gustan mucho, ¿no? Y claro, yo estaba allí y y nunca llegas al cuarto de la criada. No existe el cuarto de la criada, no, y nunca llegas tampoco siquiera a las cocinas, por ejemplo, a los sitios

que ocupaba la clase obrera en esa casa. Eh, que vivían mucho. O sea, había varias trabajadoras viviendo en esa casa y en cambio están borradas, no de la casa y no porque no sea interesante. O sea, yo creo que también sería interesante ver unas cocinas de esa época, ¿no? o ver cómo era el cuarto de la criada. Yo creo que simplemente probablemente las personas que lo han organizado ni han pensado en ello. Sinceramente, o sea, creo que ni siquiera han pensado que, que, que el cuarto de la criada, o sea, ni siquiera han pensado probablemente en la criada como habitante de esa casa. Entonces pues ¿para qué? no? Sí, a mí respecto a eso y como una anécdota personal. Yo trabajaba en un estudio de arquitectura y realmente como la situación de más terror que viví fue cuando cuando decidieron un un cuarto que estaba sin apenas iluminación, sin en un sótano. en una casa que que creo que el dormitorio principal era más grande que la mía. No, es un poco el el tipo de casas de las que de las que hablabas del trabajo de Daniela y y que tanto fetiche no. y tanto tanta pasión levantan a a los arquitectos. y era una situación claro de cuando yo comenté oye, pero este cuarto no cumple ninguna condición de habitabilidad y me dijeron Si solo van a ser un par de años. Claro. Entonces de repente eso te muestra no la violencia que que se puede convertir en una una casa, no? o o tener que instalar un tabic acústico porque no quiere ir a su a su criada haciendo el gazpacho, no. y de repente cómo confrontar eso con la arquitectura y me recordaba mucho lo que comentabas de que realmente ya solo la posición dentro de la vivienda, no donde se sitúa, no esa, esa, esa habitación de, de, de casa, no como de que ahora se alquilaría como una habitación en Madrid cualquiera, pero que estaba dentro de la cocina, no? o al lado de la lavadora. Eso habla muchísimo de la condición. que que tenían estas personas, no y y precisamente eso y a la vez por el otro lado está que esas mismas casas o eh, eh, son fetiches arquitectónicos, no. Y hay como un

fetichismo de de casas de viviendas completamente inútiles que han sido pues completamente hostiles para para clientas, para clientes, porque han sido invivibles, no una casa. realmente se volvió invivible por la propia arquitectura, no por la propia fetichismo de la arquitectura. Pero creo que también hay muchísimo fetichismo con las casas de terror. y yo te quería preguntar de todas las posibles, no desde las victorianas a las suburbanas americanas, hasta los pisos de Vallecas endemoniados. Si tuvieras que escoger una, qué? Qué casa escogerías? Claro, yo, eh, yo creo que ahí también hay una cuestión de clase, no en por qué, eh, las, las casas de terror o el imaginario que tenemos sobre todo de casas de terror son casas de ricos, ¿eh? Por ejemplo, en el subgénero, no solo en el subgénero de las casas encantadas, sino en el subgénero de la home invasion, por ejemplo, no. Que, que ahí que son casi siempre son casas, ¿eh? Pues eso de clases medias altas o clases directamente muy altas. Y claro, eso yo creo que es significativo. No sé, es significativo. Yo creo de quién ha escrito estas historias, ¿eh? Generalmente no tradicionalmente. ¿Y quién ha sentado como los estereotipos y los tropos del terror, ¿no? Eh, pero yo creo que, que claro, yo tengo mucha habilidad por, por, por las historias en, eh, que no son en casas, no que son en pisos normales o que son en casas, pues mucho más digamos pobres, no o de clases populares o de clases trabajadoras, porque también creo que hay menos, pero a la vez creo que en realidad esto que decía la primera pregunta de si quieres aterrorizar a los lectores o a los espectadores, pues en verdad la casa victoriana, no sé, nos queda un poco lejos. No, probablemente en el en un piso puedas aterrorizarle mucho más.

Sí, también queríamos preguntarte en el caso de Carcoma, por ejemplo, que bueno, se ha definido y nosotros lo hemos sentido así leyéndolo, eh, como que la casa es en realidad un protagonista más de de toda la historia. No, quizás el más importante, sin duda, no, eh, creemos que también incluso en los agradecimientos finales como que le agradeces a tu abuela haberte contado la historia de de aquella casa o de aquel pueblo. eh, Queríamos preguntarte cuánto hay de real en la casa de Carcoma en la historia de Carcoma. y cuánto hay de de ficción en todo esto? Si es que se puede desvelar. No, no queremos hacer spoiler de, eh? Sí, la e la historia. O sea, el Carcoma en realidad empezó como un relato. Y que es más o menos el primer capítulo. Aunque luego, claro, cuando lo cuando ya lo hice novela, no, eh, lo alargué y ya lo cambié, pero es, eh, era la historia del armario en realidad, eh? porque yo estaba, eh, me pidió un relato para una antología de varias autoras y lo escribí en la casa de mi abuela. Estaba ahí en el verano y lo escribí. Ahí lo tenía que entregar en septiembre. y claro, yo estaba en la habitación en la que yo me suelo quedar. Hay un armario que es, eh, que era el protagonista de ese relato porque es un armario que en la casa de mi abuela no es donde está la ropa cotidiana, digamos de uso cotidiano, sino está como la ropa que tiene como mucho peso en la familia, ¿no? Pues por ejemplo, eh la el vestido de novia de mi abuela. Eh, que además se casó de negro, no de luto, el v- el traje de nazareno de mi tío, no, que también son bastante espal des de por sí, no, eh, como todos estos.

Pues esto no lo que se usa para ocasiones especiales o lo que es un recuerdo de la familia. Pues están en ese armario y claro, pues en las casas de los pueblos y más esta que fue autoconstrucción. Eh, la. Pues claro, no, no está todo tan bien, no como en un piso de Madrid o como en una casa que haya hecho un arquitecto. Entonces, eh, los suelos están, no están completamente rectos y la puerta del armario se abre esa puerta del armario se abre todo el rato, ¿no? Eh, Entonces la claro, yo estaba allí escribiendo no esa historia de terror y la puerta del armario se me abría y veías ahí también está en ese armario la el traje que mi abuela tiene preparado para su entierro, para su propio entierro. Entonces, claro, de repente se abría esa puerta y veías eso como esos trajes todos bastante terroríficos, pero además muy imbricados con la historia de la familia. y claro, yo decía de este armario tengo que escribir una historia, ¿no? Y luego se alargó hacia la casa, digamos en conjunto, no. y claro, esa casa sí que se construyó así. La construyó mi bisabuelo con su hermano como un regalo de bodas a mi bisabuela y siempre ha sido la casa de la familia, digamos, na, nadie ha vivido allí que no fuese de la familia. y mm. y claro, es una casa que a mí, eh, nunca me cuadraba. Mm, como con la historia de mi familia, porque mis bisabuelos vienen todos de muy de la pobreza, de la miseria absoluta, o sea, de Ehm, no sé. Mi hermano y mi bisabuelo se murió de hambre cuando era niño. Literalmente vivían en cuevas, que era todavía menos que una casa. No hasta hasta varios sitios de España. No ha habido cuevas donde que han habitado la gente, ehm, y o sea, era como todo y claro, de repente que él le tuviese dinero para hacer una casa que que no es ninguna mansión. Es una casa de pueblo. No, pero pero ostras, los materiales, el suelo que no era suyo. tampoco lo tuvieron que comprar.

Ostras, pues era mucho dinero para alguien que venía de no tener con qué comer, ¿no? Entonces, claro, ahí empezó en realidad, no con que no me cuadraban esas cosas y como a tirar del hilo de la historia de mi familia. Y ahí fue cuando empezó cuando me dijo mi, eh, la hermana de mi abuela, que es un personaje que decidí quitar. Eh, porque ya era como ya eran demasiados, pero que sí existe. O sea, mi abuela tiene una hermana, ¿eh? Me dijo Bueno, es que tu, tu bisabuelo en realidad vivía de las mujeres. No, que era como un eufemismo así de bueno, esto qué significa? Tenía una amante rica. O sea, esto que y claro, luego significó que no, que prostituía mujeres. Y entonces, claro, toda esa es también esa violencia, no de que una casa haya sido construida con el dinero de de la explotación salvaje de unas mujeres miserables. No, eh, que no habían elegido para nada esa situación. Eso también era también creo que estaba, está es forma parte de de las paredes, no? y de la historia de la familia. Y luego también está toda la otra parte como digamos más sobrenatural que tiene que ver con las creencias de la zona también, no con el, el culto a la muerte, no, que ya está muy perdido, eh? pero que en la época de mi bisabuela y de mi abuela todavía sí que era Algo con lo que se convivía mucho, no la, eh, pues esta idea de los aparecidos de de que se te aparecen familiares, a veces porque tiene una cuenta pendiente, que es como la típica historia del fantasma, no que se aparece porque tiene algo pendiente, pero también a veces simplemente como para tranquilizar a los familiares decir no, estoy bien. Ya está, eh, mi vuelo es bastante común. Eso hoy ya no. No, las generaciones más jóvenes ya no.

Pero, pero sí era bastante común. Y entonces mi abuela, por ejemplo, sí que sí que cree que a ella se le apareció su madre en esa casa varias veces, ¿no? Entonces, claro, también toda esa historia de, de como de esa casa es una casa muy cargada tanto por la historia familiar como por estas cosas que dice mi abuela que a todos nos da miedo. Cuando estamos allí y nadie se quiere quedar solo en esa casa. De hecho, hace no mucho mi mi abuela la ingresaba unos días en el hospital y mi abuelo se fue a casa de un primo suyo a dormir. O sea, no quería quedarse solo a dormir en aquella casa ni mi abuelo siquiera no. O sea, eh, nadie quiere quedarse allí, eh? y entonces claro, no. Pues estaba cargada tanto por esta parte de las creencias como por la parte de la propia historia familiar. Sí, hay otra cosa de de la novela y que creo que como que que lo relata muy bien y que tiene que ver con el trauma, no que muchas veces el trauma se caracteriza por su por poner diferentes realidades temporales en un mismo espacio, no que haya como ciertos detonantes que te hacen saltar de un de un lugar a otro de un tiempo a otro y que a la vez son cuestiones profundamente espaciales. y en Carcoma pasa eso que coexisten.

eh, a la vez diferentes realidades, diferentes recuerdos y que se van detonando con ciertas con ciertas acciones. No hay un lo decías como lo mencionabas en la primera en la en la primera parte que que había una estaba atravesado por por opresiones de clase y de género, no y como que van saltando de generación en generación, pero a veces un trauma que no es personal, sino colectivo. Y ahora, cuando decías que la casa está muy cargada. te quería preguntar que qué tienen esas esas paredes de esa casa para hacer coexistir como en un mismo tiempo en un mismo relato como esas historias y esas violencias aparentemente tan distantes. Qué está tan cargado ahí? Claro, eh, es que también tiene que ver, eh, claro, la el sitio donde se ubica la casa, no esa, esa zona que está con la Alcarria entre, digamos, La Mancha y la y la Sierra, no. y la Serranía de Cuenca es una zona que también, como sabéis, pues en la dictadura, o sea, en la Guerra Civil fue de las últimas en Cer. Y tuvo una represión muy fuerte y muchos de los hombres de los pueblos de mi pueblo y de los pueblos de alrededor y de Cuenca no se fueron a la Serranía de Cuenca, al makuis, a la guerrilla. Entonces, claro, también. y bueno, allí fueron durante los siguientes años asesinados sin juicio y sin nada por, eh, la Guardia Civil o por también a veces por las propias familias ricas como los jaros que hicieron esto que organizaban batidas de caza, eh? como diversión los fines de semana con sus amigos de Madrid para cazar gente, pues en vez de cazar ciervos, cazaban gente, cazaban guerrilleros. Eh, entonces, eh, claro, esas, eh, los hombres que se fueron a la guerrilla, eh? Eran sombras de alguna manera mientras estaban vivos porque bajaban por las noches a los pueblos, no? o a los enlaces que tenían contactaban con los enlaces para yo qué sé, medicamentos o para saber cómo estaba la familia o dejar cartas, eh? y, eh, cuando fueron asesinados de alguna manera. También se han convertido en sombras porque en fantasmas no, porque es lo que decía. Eso es un poco el

esquema en Occidente. El esquema básico del fantasma, no alguien que muere de una forma violenta y vuelve porque no, porque hay algo sin resolver o porque un trauma que no se ha cerrado, no una herida que no se ha cerrado. Entonces, claro, yo pensaba Juan, pues los alrededores de mi pueblo, los montes están llenos de esos de esos fantasmas, porque esa gente ni siquiera se han encontrado sus cuerpos ni se van a encontrar. Ya los tirarían por ahí por un barranco. O sea, eso ni siquiera está en una fosa común, ¿eh? O sea, esa gente no ya, ya nunca se va a encontrar. No, pero además ni siquiera han tenido un cierre simbólico. No digamos un reconocimiento simbólico o un Nada, ¿eh? Hace poco en mi pueblo cambiaron las calles de los, pero hace muy poco las calles que todavía seguían teniendo los nombres de General Mola y cosas así, ¿no? Eh, y aún así, por ejemplo, la calle de los Jarabos sigue estando. No, eso y y el jaro fue el padre fue ministro de Franco. O sea, era gente muy bien posicionada. Fue uno de los. Creo que el último ministro de Justicia con Franco, o sea, encima de justicia, no? O sea, en sus manos tiene mucha sangre, eh? Es esa familia y Y además, eh, fue además ministro en un momento en el que la dictadura tiene su cierre su cierre sangriento, No. O sea, hay como esta idea en general de que Como de que la dictadura empezó una represión muy dura en los años 40 y luego se fue como abriendo, ¿no? Y en los años 60 y tal esto es verdad, pero también es verdad que en los últimos años, eh? cuando claro, aumenta mucho la contestación social también ya, eh? Pues a partir del sesenta y tantos, eh, se vuelve muy violenta. Vuelve, digamos, vuelve a haber otro pico de violencia muy grande, ¿no? eh? Entonces, claro, este hombre era directa fue directamente responsable de eso. No. Y todo eso nunca se ha juzgado nunca nada. No ha habido nada de no de de memoria histórica que que no sé que simplemente cerrase esa herida, ¿no?

Eh, entonces claro, yo digo pues pues son fantasmas. Lo que también pensaba era que al fin y al cabo, son no nos asustarían a nosotros. O sea, son nuestros fantasmas. No era lo que yo pensé también cuando pienso que las casas de los ricos suelen ser las que más fenómenos porter tienen como en verdad está también no que que se asusten ellos que sean esas mansiones victorianas, no? o en esas donde estén estos y no en los pisos de Vallecas, porque en el fondo son ellos los que tienen claro cuentas pendientes. Probablemente alguien que vive en un piso de Vallecas tiene más allá de la hipoteca, no muchas cuentas pendientes, no mucha historia familiar, no horrible. Pero las familias ricas tienen muchas en este país, ¿no? Eh, entonces, claro, ehm, también, por ejemplo, pensaba mucho hablando de también todo el terror este que a mí me parece muy guay que mencionabas de los suburbios, no la típica urbanización estadounidense, no, que ha dado para mucho en el terror estadounidense, sobre todo claro. Yo pensaba, por ejemplo, el típico cliché del cementerio indio, no debajo de la casa. Claro en el fondo. ¿De qué está hablando? Pues está hablando de que hay mucha mierda enterrada. Quiero decir, está hablando de que es un país que se construye. En base a la, eh, la esclavitud de las personas afroamericanas y la y el exterminio de las personas indígenas. O sea, es un, es un proceso de colonización en el que pasan esas cosas, ¿no? Entonces, claro, tú construyes los chalés. No es no solo llevas a, a las reservas, a los, a las personas que vivían ahí. No, no solo se extermina. Lo metes en reservas, sino que encima en su cementerio en su sitio sagrado construyes chalés encima, ¿no? Claro, pues que ahí haya Porter Gate. ¿Qué está diciendo en realidad? Pues que hay cosas ahí que tú sabes que no están resueltas. O sea, que hubo una violencia originaria ahí que no se ha resuelto y eso sale. No, el fantasma es como lo que sale una y otra vez. O sea, el trauma que sale, no el igual la culpa también, no de, de, de que pues han masacrado a esa gente y y

vuelve a salir en forma de polas que Hay una cosa muy interesante de una investigadora de aquí, eh? que ella habla de una cosa que llama la memoria política paranormal. Y, eh, ella lo que dice porque hay una cosa que pasa en España, que es que la mayor parte de los fantasmas cuando tú, eh, buscas o las historias populares, las leyendas urbanas de fantasmas son casi todos 99% relacionados con la dictadura. O sea, hay muy pocos fantasmas previos, como por ejemplo en Inglaterra, que hay fantasma del siglo XVIII, no cosas así. Aquí hay muy pocos. Hay alguno en alguna iglesia, cosas así, pero muy pocos, casi todos son de la dictadura, ¿no? O sea, claro, pues pues qué está diciendo? No, eh, o esta idea de la memoria política paranormal que decía ella lo que dice es que que la que en España y en los lugares en general que ha habido mucha represión, no política, una dictadura, ehm, eh, hay que buscar la historia del país en las historias paranormales. Eh, que a veces eran cuan-, claro, cuando no se podía hablar, salían así salían en forma de esas historias, ¿no? Y yo hice una prueba con Andalucía y las carreteras. Si tú coges el mapa de las carreteras donde hay sucesos paranormales en Andalucía de estos que se ven o la chica de la curva o luces, no en el cielo cuando vas conduciendo o que hay historias así como raras. Es prácticamente, o sea, lo pones encima de una de un mapa de la represión franquista y es prácticamente idéntico.

O sea, eran las carreteras donde, eh, se lle- donde se paseaba la gente, no donde se les llevaba luego a ser fusilados o carreteras que tienen relación con cárceles, con fosas comunes, con sitios donde la represión fue especialmente dura. No, yo hice la hice la prueba así nada sistemática. O sea, como de estar por casa, no, pero de Andalucía. Pero pasa, pasa en todos lados, no? Entonces esta historia de que lo paranormal a veces hay que tomarlo más en serio de lo que parece, no de solamente pues para programas como el de Iker Jiménez, no, porque está contando muchas veces cosas que no se pueden, que no se podían contar de otra manera. Sí, ahí no sé si es Marta Chávez, la persona de la que siguiente invitado. Sí, la atendemos como en el siguiente episodio con con Marta y habla de las acechanzas, no. O sea, como tiene un texto precioso sobre las acechanzas y y no sé en qué pueblo de Extremadura era no toda la historia de las mujeres de negro que que que se revelaban y a mí hay otra a mí la investigadora Averi Gordon, que habla como lo de lo espectral Gly Matters, no lo espectral. importa lo fant fantasmal importa. Creo que también tiene que ver con esta idea de reconstruir la memoria, no, no entender lo fantasmal únicamente como algo que paraliza algo que debilita algo que que que te impide hacer, sino también para imaginar otros futuros, no otros futuros que se han que se han perdido. y creo que que iba justo al hilo de esto y del trabajo también de lo que planteaba de lo que planteaba Marta, no.

y aquí también creo que bueno, creo que ya lo hemos hablado, pero por por seguir tirando del hilo de de tu novela, eh? Claro, los traumas que que recorres en Carcoma son traumas. Lo que estamos hablando son traumas colectivos o traumas, incluso a nivel de de país. no y y y claro, es una historia que que que difumina bastante. O sea, que invierte la idea de lo bueno y de lo malo, no como este este este terror del que del que hablas en en otros textos, no de que altera ese terror reaccionario, no y y y invierte como el como el el el sujeto del que tiene miedo y y claro, ahí preguntarte muchas veces, eh? en el espacio de la casa en el espacio de lo doméstico, eh? Qué es lo realmente terrorífico? O sea, ¿cuáles son esas? Hemos hablado de algunas de ellas. Pero cuáles consideras que que son es el núcleo del terror, eh? que es que emana de lo doméstico. Claro, yo creo que bueno, sí hemos hablado, ¿no? Por ejemplo, la idea de la claro, la home invasion, no el hecho de que entren en tu casa y que no sea para robar porque bueno, para robar. o sea, dentro de que es terrorífico que entre en tu casa. No, si estás ahí para robar, pero lo entiendes. No hay una motivación clara, digamos, pero claro, es el género de la joven invasión es que no hay. No sabes qué quieren a esa gente, ¿no? Eh, torturarte, hacerte no.

Entonces, claro, esa, esa idea de, de, de, de que invaden como tu espacio privado, no. Y luego también la idea de como sí, la, la falta de, de, de control sobre las situaciones, no que empiecen a pasar cosas, eh? Que a ver cosas que se supone que no te- no tenían que estar ahí, no a a moverse cosas que no se tenían que mover, ¿no? Eh, como esta idea de eso de que no puedes estar tranquilo, no? de que tu, tu espacio que se supone que es un espacio de seguridad o de donde te puedes relajar, no donde, eh? Pues se ve alterado, no la por por cosas. además que no entiendes que es probablemente lo más terrorífico porque, eh, eso no. Pues un robo, pues tiene una explicación lógica, pero Lo que no entiende lo que está como más allá, digamos de una primera explicación racional. No, yo creo que es más claro, más siniestro todavía. Sí, también nos apetece hablar contigo en este bloque porque bueno, hay una idea que nos interesaba mucho, que es esa idea como de la justicia espacial, no de la justicia aplicada al espacio. No. ¿Qué pasa cuando dos cuerpos, luchan por una misma posición, ¿eh? ¿Cómo se gestiona esa diferencia, ese equilibrio, etcétera. Y hay una cosa que pasa en la en la en la novela que es, eh bueno, hay una hay un momento en el que hablas como que precisamente esa casa como se construyó como una especie de regalo, pero acabó atrapando, no a la abuela de la protagonista.

eh, pero al final termina como por impartir una especie de justicia. No, al menos desde desde la visión del lector y una especie de justicia. Bueno, cogida un poco con pinzas, no como que cuestiona también esta cosa de lo bueno y lo malo, no? O al menos es cómplice de esa justicia porque silencia no opaca ciertas ciertas acciones que pasan durante durante el proceso. Es así, la casa, eh, viene como a impartir una especie de justicia en esa historia o o no es así?

Sí, claro, eh, fue eso fue como que yo quería que la historia reflejase. O sea que no sé si si lo conseguí tanto, pero mi intención era que reflejase también como la propia evolución de los personajes, ¿no? O sea, cómo al principio ellas también se llevan muy mal entre ellas, ¿no, eh? y claro, se van dando cuenta de que de que esa rabia que tienen, no de que el daño que les han hecho de que el dolor y el trauma. No es, o sea, no es una cosa simple. O sea, viene de fuera. No hay una no es mala suerte. No es es una cuestión estructural, no social. y que eso yo creo que es el proceso de politización. ¿no? cuando tú te politizas con, con, con cualquier cosa es un poco darte cuenta de eso, ¿no? Pues Eh, no es que hayas tenido mala suerte con tu pareja. Si te trata mal. es que existe patriarcado, digamos, no. O sea, te das cuenta de que no es una cuestión de mala suerte personal o de que tú hayas hecho algo mal, sino de que hay estructuras sociales, no que que hacen? Pues por ejemplo, que tú traba- que tú trabajas para la misma familia que trabajó tu padre y tu abuelo. No, eh, eh, Entonces, claro, yo quería que en la casa eso se reflejase. pues ellas dándose cuenta. de que esa casa que había sido que ellas habían vivido como una trampa. Por eso no, porque no te puedes ir. No, ella no se puede ir a estudiar, ¿eh? Ah, y siempre acabas regresando la en el en el personaje de la madre. No, eh, también sé que te quedás atrapada incluso después de muerta, no? Eh, esta cosa de de vivir la casa como una trampa, empezarla a vivir como eso darte cuenta de pues eso de que los fantasmas, pues están de nuestro lado. No, porque porque no somos nosotros los que tenemos cuentas pendientes. No son, no es a nosotros a quien vienen a aterrorizar. No, eh, les vienen a aterrorizar a ellos, no, eh, Esto también tiene que ver con con una cosa. Bueno, en el en el ensayo que que estoy corrigiendo ahora. Eh, tiene mucho que ver con el marxismo gótico y es un poco esta idea, porque en realidad los los fantasmas han

estado siempre en el marxismo también, no, el manifiesto comunista empieza diciendo un fantasma recorre Europa, no el fantasma del comunismo. es que y y además, eh, Marx también, eh, eh, era muy aficionado a la literatura gótica. Y entonces el capital, por ejemplo, está lleno de metáforas sobre vampiros sobre fantasmas, eh? y ehm su obra en general puede verse como un propio como un descenso a los infiernos, no en sí misma, eh? a los infiernos del capital, no. En vez de, o sea, invierte, eh, para mí no invierte, ehm, el viaje. O sea, lo que habían hecho los filósofos hasta entonces que es iluminar, no ir hacia, eh? Pues iluminar una zona del pensamiento, no algo. y él hace lo contrario. No, lo que hace es ir a los infiernos de las fábricas. Literalmente no ir hacia abajo, digamos, para sacar todo lo que hay ahí, ¿no? Entonces, claro, toda esta idea en general también. de, pues de que los fantasmas pueden estar de nuestro lado, no de que los muertos están de nuestro lado porque son de los nuestros. No es una idea también muy de Walter Benjamín, No esta idea de mirar al pasado, o sea, mirar la historia con un montón de ruinas. pero pero para sacar, eh, las posibilidades que quedaron ahí en la historia y que una revolución de su pensamiento. Una revolución podía, ehm, podía, digamos, eh, rescatar, no, eh? Entonces claro, toda esta idea en realidad, yo creo que pues que es es es lo intentaba reflejar también un poco la historia, ¿no?

¿Cómo se pasa de pensar que es una trampa tu clase social, tu género, no. o tu a pensar en las posibilidades que hay ahí. No, eso es pues eso, el proceso de politización. Sí que es verdad que ellas, claro, empiezan a darse. Se dan cuenta de eso, ¿no? cuando la nieta, por ejemplo, va a trabajar a casa de los ricos. Pero claro, es verdad que ellas al final no son unas revolucionarias. No, ellas están. Son dos personajes aislados ahí ellas solas en un pueblo. No ahí aislados del propio pueblo, también de los del resto de vecinos del pueblo. Entonces, claro, ellas tampoco. O sea, no sueñan con una revolución. No, ellas lo único que tienen. a su, a su disposición. Es, es una venganza. Claro. La venganza es muy destructiva también para quien lo hace. No, no es lo ideal. Claro, lo ideal sería pues la justicia. Pero claro, cuando no tienes justicia. Pues es lo único que te queda, no la venganza. Entonces, claro, la la casa, eh pasa a ser el escenario de la venganza, no de ellas y y ayudarlas un poco, no con esta idea de ehm que es, eh, una idea también de la de la postguerra, no los, los, los escondites en los que se escondió gente, los tabiques, los falsos tabi-. Bueno, no. O sea, el tabique que se hacían, eh? sin dejando un hueco para que alguien se escondiese, ¿no? Ehm o la propia idea, por ejemplo, de los sótanos que en el terror es muy, es muy habitual, ¿no? Eh, la peli de parásitos, por ejemplo, que que tiene mucho que ver con la clase y con las criadas. No se ve mucho esto, no? ¿Cómo están escondidos en el sótano? Muy, muy evidente, ¿no? como la arquitectura de esta casa que también es una casa, no de estas, eh, de rico, no estas casas como con forma de cubículos, ¿no?

Eh, de lo que hoy es, eh, una casa, digamos lo que asociamos con una casa moderna de de gente con mucho dinero se acaba convir. O sea, es una aliada de los que están allí, no que están se acaba convirtiendo en eso. O sea, acaban ahí escondidos. Se dan cuenta de que están escondidos en el sótano, no? Entonces esta idea como de de lo que parece una trampa. Puedes usar en tu puedes igual usarlo en tu favor, no acabarlo usando en tu favor. HM. por cerrar con con un tono de esperanza que mencionabas, no de poder imaginar como otras otras formas y y saltando un poco de la escala. No, porque si hablamos de si decía si empezábamos hablando de que la arquitectura sólo se podía explicar desde el terror o la arquitectura contemporánea sólo se podía explicar desde el terror o en un contexto de extinción, extinción masiva de especies de calentamiento global de desplazamientos forzosos debido al clima, eh? Tal vez tengamos que también hablar de cuestiones es el terror y y te queríamos preguntar, porque conocemos como también tu faceta a través de corriente cálida, todos los textos que que habéis editado desde Levantafuegos en torno a esto, no? y un poco también por salirse de ese de esa figura como tan o de ese terror lovecraftiano casi como que va a arrasar contra lo que tú no puedes hacer absolutamente nada porque eres incapaz ni siquiera de comprenderlo y sólo te lleva a la locura, no, que es como tan recurrente, no como en circu en como unos círculos de pensamiento de dudosa orientación política. Te queríamos preguntar también, eh, desde el terror, desde estas nuevas voces del terror. Qué relatos, Qué voces, qué ficciones podemos encontrar esperanzas o instrumentos que nos ayuden a a releer este escenario tan desesperanzador, no en el que estamos inversos y convertirlo y convertirlas y convertirlo en algo esperanzador. Claro. Yo creo que la, ehm, el género del ecoterror.

Probablemente esto lo decía Mariana Enríquez y yo creo que tienes razón, ¿no? que veremos seguramente. en los próximos años un auge porque claro, al final el terror, e refleja nuestras ansiedades colectivas, no como, eh, las ansiedades sociales, no. Entonces y va evolucionando según evolucionan nuestras ansiedades sociales. Entonces es muy probable que que que aumente con el no con en los próximos años. Ehm, claro, también en realidad, el folk horror siempre ha estado. O sea, en los bosques siempre han dado miedo, digamos, no ha sido un, un tropo súper habitual en el terror, ¿no? Y el folk horror ha ha existido siempre, no. Y en el cine, la literatura, pero quizá se vaya, se transforme un poco en ecoterror, ¿no? Eh, sí que ahora, eh, ya se está tratando un poco, pero más que en el terror, diría de la ciencia ficción en el W, sobre todo en Latinoamérica, no a lo que se ha llamado el New Wor latinoamericano, que es una ciencia ficción, pero muy poco de nada de naves espaciales y ovnis, sino muy de muy balardiana, muy Cronenberg, no de más cosas con el cuerpo, infecciones, body horror, no. Ehm, ahí sí que está viendo cosas súper interesantes de, eh, que incluso climáticas no que imaginan. Lo que pasa es que es verdad que no son muy esperanzadoras, ¿eh? Sí, yo creo que donde se está viendo, ehm Pues cierta evolución es en la, o sea, en el propio género apocalíptico. Pues apocalíptico, no, yo sí creo que pues de los a- las películas apocalípticas, digamos de los 90 y los principios de los 2000, no, que eran como muy antiutópicas y muy desesperanzadoras. Luego se pasó como a lo el entorno a partir del 2012, 2014. Yo diría como a eh, un tipo de películas que eran apocalípticas postapocalípticas, pero las que ya había una cierta esperanza, ¿no, eh, por ejemplo, pues Mad Mas Fury Road, no o o Snow Piser, no o eh, ya había como digamos, todavía no imaginaban la sociedad de después, pero sí acababan con el triunfo de los revolucionarios o o con el fin de la tiranía, No. O sea, ya había como esa. Y ahora yo creo que

es incluso están se está empezando a dar un poco otro paso más, ¿no? Pues pensaba en de las Tofas, por ejemplo, no, donde ya sí hay comunidades que que que viven bien, incluso no. Además son los comunistas, ¿no? O sea, se ve bastante. de todos los que ellos visitan, no de en la serie de videojuegos, ¿eh? Pues hay algunos que están fatal realmente no. y que que que sí que es un poco esta idea de si se cae la sociedad, todo va a ser todo un todos contra todos, no? Sí que hay algunos que están así, pero sí que es verdad que hay otros que ya se han organizado y que incluso Vivían casi mejor que se vivía antes de no. Bueno, sigue habiendo los zombis estos, pero pero estaban fuera. O sea, lo lo estaban haciendo bastante bien, no? O sea, ya sí hay cierta imagi- cierta posibilidad de imaginar un después no o una sociedad que ya se organiza otra vez. No, yo creo que eso es bastante interesante, ¿eh? Claro, yo también creo que lo que hay también es un poco de cansancio con lo de distopía. Es verdad que la distopía. Ehm, yo creo que ha servido pues para esto no como como catarsis de nuestras ansiedades colectivas respecto al futuro, eh? Para para sacar esas ansiedades. No, pero claro, también es verdad que yo creo que ya llevan muchos años en los que varias décadas en los que la imaginación sobre el futuro en el cine y en la en la literatura es todo distopías. y creo que ya también hay un poco de cansancio, ¿no? Y que, eh se empiezan igual. pues a, a, no sé, a querer otras cosas. Es verdad que ya no van a ser utopías como las del siglo XIX, porque Ehm, pues y entonces se imaginaban sociedades edénicas, no como un jardín del Edén en el que no hay conflicto. Todo se ha resuelto. No, la historia se ha acabado en el sentido de que o sea, los días siguen pasando, pero pero como no hay conflicto. Pues pues ya está. No, ya como pues eso, un Edén. claro, yo creo que eso hoy nadie, o sea, se inverosímil, ¿no? si tú lo pones en un en una novela o en un porque conflictos siempre va a haber, no? y pues somos seres humanos. Pues

conflictos va a haber la cosa, yo creo es imaginar cómo se gestiona ese conflicto en favor de quién, eh, no. Pues eh, ahí, ahí sí se puede haber cosas muy interesantes, ¿no? que yo creo que en los últimos, o sea, ha habido ejemplos muy puntuales que siempre se citan los mismos, pero porque es que eran los únicos que había que hay, no como quién es Dale Robinson o Úrsula Leggins. Eh, pero es que claro, han sido Star Trek. No, pero han sido como gotas en un océano de distopía, ¿eh? Pero yo sí creo que probablemente Eso igual cambie. No, pero también por mero cansancio, ¿no? Y y ganas de ver otras cosas igual en ese sentido, no, igual no, ya no, eh, Jardines del Edén como el 19, pero sí, probablemente pues esto posibilidades de construir otras cosas o de imaginar un postcapitalismo que no sea una lucha de todos contra todos necesariamente no o no sé, creo que por ahí igual pueden ir. Pueden ir, líneas, no de de los próximos años. Pues nada, eh, yo creo que es un bonito cierre. Yo creo para la conversación, eh? Creo que hemos recorrido casas, eh, viviendas. Hemos recorrido territorios rurales. Hemos recorrido armarios, con muchas historias de traumas, de violencias. otra forma, como quizá un poco diferente de entender la arquitectura, el espacio doméstico, eh, agradecerte Laila una vez más como la generosidad de compartir como todas esas estas ideas con nosotros que la verdad que hemos disfrutado mucho de tu trabajo y nos hace como especial ilusión poder tenerte aquí. eh y nada bueno, agradecerte de nuevo la participación y y deseando seguir leyéndote ya como editora o como escritora, pero siguiendo tu trabajo muy de cerca. Muchas gracias. Es un placer. Se me ha hecho cortísimo. He hablado mucho, pero, pero, pero se me ha pasado enseguida.

Así que pues muchísimas gracias.

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