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Este libro recoge el trabajo que AiPAC (Associaçao Ibérica para a Inovação, Património, Arquitectura e Cultura) ha llevado a cabo desde 2013. Una asociación que, constituida por un equipo multidisciplinar de jóvenes arquitectos e investigadores portugueses y españoles, promueve el estudio del territorio transfronterizo, detectando realidades comunes en el ámbito de la Arquitectura, Paisaje y Territorio entre España y Portugal.
Las iniciativas impulsadas fomentan el desarrollo y la cohesión territorial a través de la cooperación entre organismos, ciudades y habitantes de ambos territorios, siendo la misión principal de AiPAC el estudio y difusión del patrimonio arquitectónico en las regiones fronterizas a través de la promoción y realización de actividades de naturaleza cultural, educativa y científica.
FRONTEiRAS es uno de los proyectos desarrollados desde AiPAC. En la actualidad se enmarca como un sólido catalizador de actividades transfonterizas entre España y Portugal y da lugar a una herramienta capaz de desvelar e investigar los nexos de unión a ambos lados de la frontera. Una acción estratégica que intenta hacer invisible la frontera política, generando espacios de cooperación que fomenten las relaciones hispano-lusas.
La frontera entre España y Portugal viene “marcada” por una línea a veces imaginaria y otras veces materializada en forma de accidentes geográficos. 1214 kilómetros que con el tiempo han construido un interesante territorio conocido como “La Raya”.
En este contexto surgió en 2013 el Seminario FRONTEiRAS, una iniciativa de carácter anual que ha conseguido prolongarse en el tiempo mediante la realización de cuatro ediciones, promoviendo el desarrollo y la cohesión entre los municipios rayanos y construyendo un verdadero espacio de investigación y encuentro de la arquitectura hispano-lusa en el que se compatibilizaban conferencias y workshops de trabajo con alumnos procedentes de universidades españolas y portuguesas.
Después de esta trayectoria, y en un contexto como el actual en el que el concepto de frontera adquiere diversas connotaciones, creemos necesario el acercamiento desde diversos posicionamientos culturales que permitan cimentar una concepción de frontera plural.
En este sentido, este libro compila diversos Escritos sobre Arquitectura, Territorio y Paisaje en torno al concepto de frontera, con las miradas de los arquitectos participantes en las cuatro ediciones del Seminario FRONTEiRAS (conscientemente incluidas en su idioma original), así como un compendio de los Proyectos realizados por los estudiantes y profesores de los distintos grupos de trabajo.

“No hay certezas y, si las hubiera, no se sostendrían en el tiempo, gran destructor.” Así comienza el texto inaugural de La Obra Abierta, en el que Eduardo Prieto reflexiona sobre la idea de la ruina a través de las obras de Giambattista Piranesi, John Soane o Robert Smithson. La cita, a pesar de abrir el libro, desvela su objetivo y su final: los espacios, lugares, historias y tiempos que contiene reflexionan sobre lo inacabado, las incertezas de la arquitectura y los pliegues de la materia.
Las obras, como la propia publicación, no concluyen en una anularidad perfecta. Siempre están expuestas a la acción del tiempo. Existe una suerte de simetría lírica entre aquello que no está terminado y lo que ha empezado ya su camino a la ruina. En torno a ese punto asintótico, respecto al que cabe acercarse o alejarse, hay una banda reverberante en la que es difícil saber si algo se encuentra cercano a su final, o si alguna vez llegó a darse por concluido y se sitúa entonces en una fase posterior de degradación. En ese espacio ambiguo y abierto se mueven los relatos de una Obra Abierta que se ha bifurcado, transformado y alterado desde la celebración de un seminario homónimo en la Universidad de Sevilla.
La densidad de historias contadas hace que sean presentadas en dos volúmenes, articulados, a su vez, en dos secciones: “Reflexiones”, en la que tienen cabida escritos propios y de autores invitados, y “Fragmentos”, compuesta de una colección de textos de referencia en los que se cruzan Franz Kafka, Italo Calvino o Marguerite Yourcenar con José Hierro, Rafael Moneo o Juan Navarro Baldeweg.
Escritura y arquitectura se diluyen, así, como líneas efímeras sobre la corriente. La arquitectura y el arte, como toda expresión creativa, son fugaces, perecederas, como lo son las hojas que componen esta publicación. Todo cuanto se escribe se convierte en polvo en el momento mismo en que se ha escrito. El interés por aquellas creaciones que se bifurcan entre lo inacabado o se encaminan hacia una inexorable ruina, es sobre lo que esta publicación quisiera reflexionar a través de la literatura. Una sucesión de espacios y escritos en los que depositar la vida misma, que mientras dura estará, por tanto, siempre inacabada, abierta.

La frontera entre España y Portugal viene marcada por una línea, a veces imaginaria y otras veces materializada en forma de ríos o accidentes geográficos, que divide políticamente ambos países, 1214 kilómetros que con el tiempo han construido un interesante territorio conocido como "La Raya".
La primera edición de FRONTEiRAS se desarrolló en 2013 y estuvo dedicada a las industrias de conservas y salazones que aparecen abandonadas en la desembocadura del Río Guadiana en Ayamonte y Vila Real de Santo António. Fruto de este trabajo se desarrollaron diversas actividades como la proyección de un documental en la que se realizaba un análisis de la evolución de estas fábricas a través de los testimonios de las personas que de alguna forma trabajaron en torno a esta actividad, una muestra que rescataba maquinarias, latas de conservas y demás elementos relacionados con el sector, un concurso de fotografía y el "Seminario FRONTEiRAS I: Patrimonio Industrial Conservero y Salazonero". Una última exposición itinerante recorrió diversos municipios de España y Portugal y permitió recuperar la memoria de esta actividad desde una mirada hacia su pasado, presente y posible futuro, centrando la atención en los edificios industriales obsoletos, mostrando la capacidad que tienen de absorber nuevos usos acordes con la realidad contemporánea.
Esta iniciativa ha seguido recorriendo a través del tiempo la frontera más allá de Andalucía y el Algarve hacia Extremadura, Beira y Castilla y León en busca de nuevas realidades comunes. En 2014 el "Seminario FRONTEiRAS II: Intervenciones en el Patrimonio Arquitectónico" se desplazó hacia Idanha-a-Nova y Alcántara donde centramos la mirada sobre diversas piezas arquitectónicas que generaban conflictos en los bordes urbanos de los municipios, un escenario idóneo desde el que profundizar en la relación existente entre patrimonio y paisaje a través de la intervención en el Castillo de Monsanto, las ruinas de una pequeña Atalaya románica en Idanha-a-Velha y el Convento Franciscano de Alcántara. Varios kilómetros al norte el espacio en torno a un depósito de aguas en desuso y una torre de época romana en Belmonte, junto con el recinto amurallado de Ciudad Rodrigo permitieron que en Junio de 2015 llevásemos a cabo el "Seminario FRONTEiRAS III: Acciones en el Espacio Patrimonial".
A principios de 2015 y en paralelo a estos movimientos lanzamos la "Cátedra FRONTEiRAS", una actividad que se localizó en la ciudad portuguesa de Santarém en colaboración con las Universidades de Sevilla, Lusíada Lisboa y Lusíada Porto y que sirvió como campo de trabajo para que los alumnos afrontasen problemáticas reales en torno al patrimonio y la ciudad.
FRONTEiRAS debe entenderse como un proyecto capaz de unir territorios, una iniciativa que después de tres años de trabajo e investigación da un nuevo salto en el espacio hacia Latinoamérica, intentando trasladar esta filosofía hacia Perú, un país limítrofe con Ecuador, Colombia, Brasil, Bolivia y Chile, que reúne las condiciones idóneas para plantear nuevas estrategias de cohesión territorial en torno a su arquitectura, patrimonio y paisaje.
CONTACTO:
WEB _ www.fronteiras.eu
TWITTER _ @fronteiras_eu
FACEBOOK _ https://www.facebook.com/fronteiras.eu
YOUTUBE (Conferencias + Workshops) _ https://goo.gl/4r418P
ORGANIZADORES:
AiPAC _ Associação Ibérica para a Inovação, Património, Arquitectura e Cultura
_ Pablo Blázquez Jesús, Presidente
_ Inês Belmarço, Vice-Presidenta
_ Miguel Ángel Serrano López, Tesorero
_ Paulo Durão, Vocal
_ Eduardo Baleiras, Vocal


El crecimiento de la ciudad de Lima nos obliga a hacer una reflexión sobre el proyecto arquitectónico en la que es imposible discernir entre mar y ciudad. La línea que hasta hace poco tiempo separaba dos situaciones geológicas es cada vez más confusa. Mar y ciudad se superponen y nos obligan a pensar en estos “terrenos intermedios”, espacios que poseen la particularidad de estar constituidos de naturalezas diferentes en la que se producen infiltraciones entre lo natural y lo artificial.
Esta idea se convierte en una sugerencia para el proyecto contemporáneo, en tanto que permite a la arquitectura tomar referencias del paisaje no construido e incluirlo en la propuesta, como si se tratase de una posibilidad más. Por otro lado, es el paisaje natural el que debe pensarse compatible con una arquitectura que, más allá de camuflarse con la naturaleza, reutilice sus escalas, medidas, colores y formas propias de esta última haciendo compatible arquitectura y naturaleza, avanzando más allá de la clásica concepción de los objetos sobre los fondos paisajísticos.
Proponemos la reordenación y ampliación de la Playa de Pescadores insertando un nuevo muelle con un programa de uso que sirva de conexión entre el malecón y la playa, intensificando la relación entre mar y ciudad. Renunciamos a la arquitectura monumental, potenciamos una arquitectura sin exteriores donde las fachadas pierdan su condición de frontera al ser simultáneamente superficies activas de relaciones visuales. La circulación propuesta permite dar forma al espacio, una gran calle con sombra por la que se distribuyen turistas, pescadores y restauradores generando un campo de movimiento de los diferentes usuarios a través de restaurantes, puestos de mariscos y pescados, zonas de ocio y descanso así como áreas par la descarga de productos del mar. Surge así un gran espacio enlazado a través de un suelo continuo que va conectando tres cotas diferentes, el malecón, la playa y la cota del nuevo muelle, permitiendo así relaciones de máxima proximidad, del mar a la mesa.
El proyecto rompe con la idea de muelle tradicional proporcionando estancias intermedias, vistas cruzadas, zonas de recreación, así como descargas de productos y embarcaderos para turistas y pescadores. Para ello, la estructura y la circulación se conciben como un sistema integrado a través del desarrollo de una superficie única con varias alternativas en su recorrido, una piel continua que permite la interacción entre los distintos niveles. El edificio puede ser observado como un paisaje de espacios rápidos y lentos en los que los usuarios fluctúan según los días y temporadas, donde la movilidad y la intensidad se combinan en interacciones espontáneas reconsiderando la ocupación y apropiación del espacio público. La transferencia de programas así como la flexibilidad para dar cabida a las intensidades y condiciones cambiantes se consideran vitales para el diseño del proyecto. Los esquemas de usos y la posibilidad del crecimiento proporcionan una condición de flexibilidad en el tiempo que dotan de un enorme valor al futuro muelle de la Playa Pescadores de Chorrillos.

En la actualidad la Plaza de la Cruz se resuelve a través de distintas plataformas que van adaptándose a la pendiente de la Avenida Juan de la Cosa, conectando de forma transversal a través de escaleras las distintas cotas. La inexistencia de usos en torno a este espacio público y la presencia de calles perimetrales con acerados peatonales que conectan cada calle han hecho de esta plaza un lugar inhóspito por el que nadie transita. la propuesta soluciona esta problemática apoyándose en tres conceptos fundamentales:
[1] La creación de un espacio público que potencia el eje longitudinal, paralelo a la Avenida Juan de la Cosa, consiguiendo conectar a través de la nueva Plaza de la Cruz la zona comercial con la Barriada de la Cruz y la Barriada de los Príncipes, revitalizando así de nuevo este lugar.
[2] Siguiendo criterios de lógica funcional y de reducción de costes, los vehículos acceden al aparcamiento desde la cota más baja, en este caso la Avenida Juan de la Cosa, construyendo la primera planta del aparcamiento a modo de semisótano.
[3] La intervención se soluciona a través de tres plataformas vegetales que se elevan ligeramente de la cota del suelo en sus diferentes niveles respetando el trazado existente de las calles perimetrales. Estas piezas sirven para deambular en torno a ellas percibiendo la totalidad del espacio público desde cualquier punto de la plaza dada su estratégico posicionamiento. El programa solicitado queda resuelto bajo estas láminas verdes que permiten la entrada de luz y ventilación natural desde el exterior.

Este es el punto de partida con el que empezamos a proyectar Hole in the Wall, una escultura urbana que intenta aportar nuevas reflexiones tanto en el diseño del mobiliario urbano como en la producción de esculturas construidas con madera.
Si paseamos por la ciudad, calles y plazas, encontramos elementos que interactúan con las personas, como si la naturaleza los hubiese depositado allí y se cruzasen en nuestro camino. Esta obra aparece como una nueva pieza de mobiliario, una escultura de madera adaptada al usuario, un árbol caído, cuyas hojas se extienden a modo de alfombra, y nos invitan a caminar por su interior, un espacio de naturaleza controlada hecho a la medida del ser humano.
La construcción de esta escultura genera a la vez 2 piezas distintas: La primera, el lleno o interior de macizo completo de madera, entendido como pieza exenta que podría situarse en vertical así como un tronco de árbol seco, sin ramas ni vegetación, que aún no se ha posado sobre el terreno. La segunda, el vacío o corteza exterior del tronco completo, inicia un breve pero fascinante recorrido en horizontal.
Hole In The Wall se materializa instalando 70 pórticos, equidistantes cada 15 centímetros, arriostrados en su parte inferior mediante un suelo continuo, tipo entarimado de madera, y enroscados con dos perfiles tubulares rígidos en la zona superior. Los pórticos se construyen con madera DM hidrófuga de 2 centímetros de espesor. Cada sección se ha estudiado partiendo de una posición adoptada por cualquier individuo, que evoluciona sutilmente a medida que avanzamos por la escultura, como si nos adentrásemos en el interior de un árbol, intentando vivir esa fantasía, para desembocar en 3 grandes orificios informes que crean las distintas entradas o salidas. Como resultado, se obtiene un prisma rectangular de cantos redondeados de medidas 2.35 x 2.70 x 12.00 metros, lo que permite su fácil transporte mediante contenedores industriales.
Debemos entender la continuidad que la obra puede ofrecer cuando se producen múltiples contactos entre los orificios de varias esculturas, elaborando un atractivo patrón de repetición, con multiplicidad de combinaciones que pueden por acabar colonizando cualquier espacio urbano.
La simplicidad formal exterior de la pieza contrasta con el espacio que se genera en su interior, un lugar donde la madera envuelve en todos los sentidos al visitante, y que trata de responder la pregunta con la que comenzábamos nuestra investigación.

El cementerio como tipo arquitectónico por antonomasia, junto con el templo y la casa, se ancla en la antigüedad del hombre, nos proyecta desde el pasado hacia el futuro. Los cementerios se convierten en testimonios vivos de las transformaciones que se han producido a lo largo del tiempo en la sociedades, símbolos de una evolución en la conciencia del ser humano, lugares entendidos como fronteras de contacto entre el mundo de los vivos y el de los muertos desde los que percibir el peso de nuestros antepasados y comprender el horizonte de nuestra existencia.
El trabajo presenta un acercamiento hacia esta tipología arquitectónica desde diversos posicionamientos culturales y disciplinares alejados de cualquier idea preconcebida, una mirada que genera nuevas conexiones hasta ahora insospechadas que desvela pistas y traza conclusiones en cada una de sus historias.
El objetivo es el de intentar comprender la realidad actual de los cementerios respondiendo a una serie de cuestiones: ¿Qué utilización ha de tener en el mundo contemporáneo, en un sentido pragmático, operativo y productivo un cementerio? ¿Cómo se construiría hoy un cementerio ex-novo? ¿Tiene que ser un cementerio una obra eterna? ¿Qué hacemos cuando un cementerio se colmata? ¿Se pueden reutilizar los cementerios? Muchas de estas preguntas abren nuevos caminos que nos permiten entender un complejo proceso de transformaciones en claves de desplazamientos y absorciones cíclicos en el tiempo que buscan establecer una nueva lectura sobre estos Lugares de la memoria.
Acción 1 _ Reutilización del Cementerio de San José de Cádiz: En 1992 tuvo lugar el último enterramiento en este camposanto. Frente a un cementerio abandonado, cerrado sobre sí mismo, sin relación alguna con el exterior como se encuentra en la actualidad, es posible pensar en un nuevo espacio público abierto hacia la playa en el que las cuarteladas de nichos sirvan como estructuras de apoyo a piezas que contendrán distintos usos. Al igual que durante la Edad Media los cementerios se convertían en núcleos de vida rodeados por oficios de artesanos y vendedores ambulantes, el antiguo Cementerio de San José reúne las condiciones de situación, superficie y accesibilidad óptimas para convertirse en un lugar dinámico y vital que revitalice nuevamente la ciudad. La intervención da lugar a un sistema de colonización de cementerios abandonados respetando la memoria de los que allí estuvieron, siendo transferible y escalable a otros camposantos construidos mediante el sistema de nichos en altura.
Acción 2 _ Estrategia de ocupación en estructuras inacabadas: El proyecto concibe la decadencia de estas construcciones como parte indisoluble de la intervención. Los edificios serían envueltos con una piel exterior compuesta por los escombros, mallazos y barras corrugadas. Progresivamente, los ataúdes y urnas cinerarias colonizarían el esqueleto edificatorio siguiendo un patrón que permitiese repartir la carga uniformemente en cada forjado. Las estructuras terminarían colapsando por el peso dando lugar a un gran promontorio como si de un gran túmulo contemporáneo se tratase. El tiempo y la vegetación conquistarían las elevaciones creando un gran cinturón verde de hasta 200 metros en el que estaría prohibida la construcción de nuevas viviendas. El cementerio ex-novo pasaría a ser concebido como una herramienta de protección frente a futuros procesos urbanizadores.
Acción 3 _ Intervención en la Plaza del Salvador de Sevilla: este espacio urbano constituye un claro ejemplo de cómo un mismo lugar es capaz de absorber diferentes usos en el tiempo: Zoco musulmán, mercado, camposanto cristiano, espacio sagrado en las grandes celebraciones barrocas, plaza-salón, aparcamiento público, para a día de hoy transformarse en una de las zonas de esparcimiento más concurridas de Sevilla. Sería interesante poder desvelar sobre nuestras ciudades las ausencias de estos antiguos camposantos. Se propone una posible acción sobre la plaza en la que durante la noche posaríamos una serie de túmulos. A medida que pasara el día la arena se iría dispersando gracias al devenir de los viandantes, que acabarían por olvidar la presencia del cementerio de la misma forma que las ciudades han conseguido absorber estas antiguas construcciones. Los minúsculos granos de arena se repartirían llegando hasta otros lugares que esconden la presencia de otros camposantos ocultos.
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