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NORMAL FURNITURE | Arquia - Centro de Documentación

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NORMAL FURNITURE

BURR

IMÁGENES

Descripción

Parte de los diseños que nos rodean se interpretan como inexistentes, ya que se inscriben en elementos funcionales como herramientas, señales o maquinaria. Se asume que las decisiones formales, cromáticas y compositivas responden a pautas marcadas por la más estricta funcionalidad, aunque existen claras pautas estéticas. Forman algo así como una estética de lo funcional, que sin embargo tiene patrones muy marcados: colores planos y elementales; rasgos ergonómicos o una tendencia a la abstracción en su forma, que hace difícil reconocer su escala cuando están fuera de contexto. Normal Furniture toma patrones de color y forma propios de estos elementos. La serie se compone de un perchero, un toallero, una mesa y una estantería, que se complementan con diferentes materiales que configuran las superficies de apoyo de los elementos que lo requieren.

Autoría y colaboradores

Autor

Jorge Sobejano Nieto
Alvaro Molins Jiménez
Elena Fuertes González
Ramón Martínez Pérez

Información

Sección

Próxima

VIII Edición 2020-2021
2022

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BENITO
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BENITO

Benito es la transformación de un antiguo espacio en desuso en una pequeña vivienda.

La intervención parte de la morfología preexistente: un local dividido en dos franjas, una a nivel de calle con 4 metros de altura libre, y otra elevada 180 cm, permitiendo el paso de vehículos hacia el garaje. Esta configuración en “L” obliga a introducir una escalera, que se convierte en el elemento central del proyecto. Además de conectar niveles, contiene almacenamiento, un aseo mínimo y espacio para electrodomésticos, todo oculto tras puertas que imitan su perfil escalonado.

La vivienda se organiza en un recorrido en forma de “U”, que comienza en la entrada desde la calle y termina en la fachada principal, en el nivel superior. Este esquema permite una transición progresiva de lo público a lo privado. Ambos niveles se abren al interior de manzana: el inferior a un patio comunitario y el superior a una terraza privada. La ventilación cruzada se favorece por la ausencia de tabiques, salvo en baño y aseo.

Para ocultar instalaciones comunitarias del edificio superior, se construye una media bóveda de cañón en la zona pública, generando una atmósfera irónicamente monumental en un espacio modesto del sur de la ciudad de Madrid.

Benito es la transformación de un antiguo espacio en desuso en una pequeña vivienda.

La intervención parte de la morfología preexistente: un local dividido en dos franjas, una a nivel de calle con 4 metros de altura libre, y otra elevada 180 cm, permitiendo el paso de vehículos hacia el garaje. Esta configuración en “L” obliga a introducir una escalera, que se convierte en el elemento central del proyecto. Además de conectar niveles, contiene almacenamiento, un aseo mínimo y espacio para electrodomésticos, todo oculto tras puertas que imitan su perfil escalonado.

La vivienda se organiza en un recorrido en forma de “U”, que comienza en la entrada desde la calle y termina en la fachada principal, en el nivel superior. Este esquema permite una transición progresiva de lo público a lo privado. Ambos niveles se abren al interior de manzana: el inferior a un patio comunitario y el superior a una terraza privada. La ventilación cruzada se favorece por la ausencia de tabiques, salvo en baño y aseo.

Para ocultar instalaciones comunitarias del edificio superior, se construye una media bóveda de cañón en la zona pública, generando una atmósfera irónicamente monumental en un espacio modesto del sur de la ciudad de Madrid.

BERNABEU MKT
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BERNABEU MKT

El espacio se concibe como un paisaje artificial, casi una maqueta grande, que recuerda a ciertos juegos infantiles, en los que grandes cajas u otras piezas sobredimensionadas componen una pequeña ciudad. Una urbanidad estrecha, densa y ligeramente laberíntica.
La organización en planta parte de una distribución estándar de mercado, conformando pasos lineales y puestos alineados a ambos lados. A partir de esa lógica, estas bandas iniciales se fragmentan en piezas independientes, separadas entre sí, para posteriormente perder el órden reticular provocando una cierta sensación laberíntica. Por otra parte se introducen variaciones de tamaño y forma que generan pequeñas diferencias dentro de un conjunto homogéneo. Un equilibrio entre repetición y desviación. El perímetro del local concentra el programa de soporte: salas técnicas, aseos y oficinas de gestión, de modo que el interior quede liberado esa “ciudad interior”. El proyecto separa así lo infraestructural de lo urbano, permitiendo que el espacio central funcione como una pieza autónoma dentro de una envolvente operativa. Volumétricamente, cada pieza adopta la apariencia de un pequeño edificio. Un sencillo patrón, basado en una trama que recuerda a huecos de fachada, sugiere la imagen de un edificio de varias plantas reducido a escala reducida. El conjunto se lee como un tejido de construcciones próximas entre sí: una acumulación de volúmenes que conforman calles estrechas y perspectivas entrecortadas, reforzando la condición de interior urbano.
Buscando intensificar la sensación de estar en un espacio exterior, se introduce un elemento adicional: el toldo de medio punto. Este elemento está profundamente ligado a la imagen urbana del sur de Europa y, de manera muy específica a las calles de Madrid. En lugar de simular la luz solar, se recurre a una referencia retórica a un sol ausente: el toldo opera como protección de un clima que no existe y sin embargo queda referenciado. Al nivel compositivo, el toldo actúa como cierre de cada puesto, construyendo una fachada blanda y efímera que puede aparecer o desaparecer, haciendo que los volúmenes sean más o menos presentes según su estado.
Los toldos suelen arrastrar códigos cromáticos locales; en Madrid, por ejemplo, es común encontrar toldos verdes repetidos a lo largo de una calle. Aquí, cada volumen adopta un color distinto. El gradiente resultante funciona como cartografía interior para el visitante: atravesar el espectro guía el recorrido a lo largo del espacio; orienta sin necesidad de señalética y aporta una lectura continua del conjunto a través de una variación delimitada.

Con los toldos cerrados, cada puesto se comporta como un farolillo, tiñendo la luz con su color identificativo. Cuando el textil se desliza y se abre por completo, el volumen se desmaterializa: la estructura de soporte queda expuesta y el sistema revela su condición temporal, reversible y técnica. Esta alternancia entre presencia y desaparición introduce una dimensión dinámica al espacio,referenciando ritmos urbanos, cotidianos, de apertura y cierre.
12 CAUTIONARY URBAN TALES
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12 CAUTIONARY URBAN TALES

La exposición Doce fábulas urbanas, basada en el texto Twelve cautionary tales for christmas escrito por Superstudio en el año 1971, busca ser "una herramienta que nos ayude a repensar cuál es nuestro papel en la construcción de la ciudad", en palabras de Ethel Baraona, comisaria de la exposición. A partir de doce intervenciones que ponen el foco sobre distintos aspectos de la sociedad y su relación con el entorno urbano, Doce fábulas urbanas revisa utopías y distopías en relación a la ciudad futura.

La estrategia expositiva recoge la idea primigenia de ciudad como límite: el marco físico y normativo en el que se crea ciudadanía. La propuesta delimita un espacio dentro del espacio expositivo de Matadero Madrid en el que se concentran las intervenciones. En consecuencia, aparece un gran espacio intermedio que no llega a constituir exterior, pero tampoco interior: un umbral extendido que rodea la exposición. Un espacio de tránsito, en penumbra, que permite al visitante evaluar la muestra desde fuera y buscar vías alternativas para iniciar el trayecto propuesto. Una escalera guía al visitante desde este umbral hasta una plataforma que se eleva por encima del muro, desde la que poder evaluar el conjunto expositivo tomando un punto de vista distante.

El interior del recinto se estructura mediante una retícula ortogonal interrumpida por el límite propuesto. Un tablero que otorga una casilla a cada una de las intervenciones y restringe el movimiento del visitante marcando distintas opciones para recorrer la exposición. Estas divisiones toman forma de malla tridimensional que se conforma como estructura de apoyo para cada una de las piezas, así como para la gráfica de la exposición, compuesta por estandartes, banderolas y textiles de gran tamaño. La materialidad también busca provocar una experiencia urbana, tomando como referencia los cerramientos metálicos temporales con los que habitualmente se delimitan las obras civiles en la vía pública, formando superficies continuas que en algunos casos se extienden a lo largo de varios kilómetros.

Doce fábulas urbanas construye una idea de ciudad a partir de diferentes proyecciones de futuro, invitando al visitante a crear su propia narrativa.