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BENITO | Arquia - Centro de Documentación
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BENITO

BURR

IMÁGENES

Descripción

Benito es la transformación de un antiguo espacio en desuso en una pequeña vivienda.

La intervención parte de la morfología preexistente: un local dividido en dos franjas, una a nivel de calle con 4 metros de altura libre, y otra elevada 180 cm, permitiendo el paso de vehículos hacia el garaje. Esta configuración en “L” obliga a introducir una escalera, que se convierte en el elemento central del proyecto. Además de conectar niveles, contiene almacenamiento, un aseo mínimo y espacio para electrodomésticos, todo oculto tras puertas que imitan su perfil escalonado.

La vivienda se organiza en un recorrido en forma de “U”, que comienza en la entrada desde la calle y termina en la fachada principal, en el nivel superior. Este esquema permite una transición progresiva de lo público a lo privado. Ambos niveles se abren al interior de manzana: el inferior a un patio comunitario y el superior a una terraza privada. La ventilación cruzada se favorece por la ausencia de tabiques, salvo en baño y aseo.

Para ocultar instalaciones comunitarias del edificio superior, se construye una media bóveda de cañón en la zona pública, generando una atmósfera irónicamente monumental en un espacio modesto del sur de la ciudad de Madrid.

Benito es la transformación de un antiguo espacio en desuso en una pequeña vivienda.

La intervención parte de la morfología preexistente: un local dividido en dos franjas, una a nivel de calle con 4 metros de altura libre, y otra elevada 180 cm, permitiendo el paso de vehículos hacia el garaje. Esta configuración en “L” obliga a introducir una escalera, que se convierte en el elemento central del proyecto. Además de conectar niveles, contiene almacenamiento, un aseo mínimo y espacio para electrodomésticos, todo oculto tras puertas que imitan su perfil escalonado.

La vivienda se organiza en un recorrido en forma de “U”, que comienza en la entrada desde la calle y termina en la fachada principal, en el nivel superior. Este esquema permite una transición progresiva de lo público a lo privado. Ambos niveles se abren al interior de manzana: el inferior a un patio comunitario y el superior a una terraza privada. La ventilación cruzada se favorece por la ausencia de tabiques, salvo en baño y aseo.

Para ocultar instalaciones comunitarias del edificio superior, se construye una media bóveda de cañón en la zona pública, generando una atmósfera irónicamente monumental en un espacio modesto del sur de la ciudad de Madrid.

Autoría y colaboradores

Autor

Jorge Sobejano Nieto

Colaboradores

Elena Fuertes
Ramón Martínez
Natalia Molina
Amanda Bouzada
Guillermo Hernández
Marina Van Der Linden

Información

Dirección

Carabanchel, Madrid

Fecha de inicio

2024-06-01

Fecha de fin

2024-11-30

Superficie construida

75

Coste por metro cuadrado

1100

Tipo de uso

Reforma

Sección

Próxima

X Edición 2024-2025
2026

PLANOS

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12 CAUTIONARY URBAN TALES

La exposición Doce fábulas urbanas, basada en el texto Twelve cautionary tales for christmas escrito por Superstudio en el año 1971, busca ser "una herramienta que nos ayude a repensar cuál es nuestro papel en la construcción de la ciudad", en palabras de Ethel Baraona, comisaria de la exposición. A partir de doce intervenciones que ponen el foco sobre distintos aspectos de la sociedad y su relación con el entorno urbano, Doce fábulas urbanas revisa utopías y distopías en relación a la ciudad futura.

La estrategia expositiva recoge la idea primigenia de ciudad como límite: el marco físico y normativo en el que se crea ciudadanía. La propuesta delimita un espacio dentro del espacio expositivo de Matadero Madrid en el que se concentran las intervenciones. En consecuencia, aparece un gran espacio intermedio que no llega a constituir exterior, pero tampoco interior: un umbral extendido que rodea la exposición. Un espacio de tránsito, en penumbra, que permite al visitante evaluar la muestra desde fuera y buscar vías alternativas para iniciar el trayecto propuesto. Una escalera guía al visitante desde este umbral hasta una plataforma que se eleva por encima del muro, desde la que poder evaluar el conjunto expositivo tomando un punto de vista distante.

El interior del recinto se estructura mediante una retícula ortogonal interrumpida por el límite propuesto. Un tablero que otorga una casilla a cada una de las intervenciones y restringe el movimiento del visitante marcando distintas opciones para recorrer la exposición. Estas divisiones toman forma de malla tridimensional que se conforma como estructura de apoyo para cada una de las piezas, así como para la gráfica de la exposición, compuesta por estandartes, banderolas y textiles de gran tamaño. La materialidad también busca provocar una experiencia urbana, tomando como referencia los cerramientos metálicos temporales con los que habitualmente se delimitan las obras civiles en la vía pública, formando superficies continuas que en algunos casos se extienden a lo largo de varios kilómetros.

Doce fábulas urbanas construye una idea de ciudad a partir de diferentes proyecciones de futuro, invitando al visitante a crear su propia narrativa.

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AZ06

AZ06 es la reforma de un piso existente para acoger a una familia de cinco personas en Madrid. El proyecto parte de una condición dada por la propia distribución base: la presencia del núcleo del edificio (comunicaciones y patio interior) como centro inevitable de la planta. La intervención aprovecha esa centralidad para organizar una vivienda que rota en torno a ese vacío, fomentando una circulación que atraviesa la casa y permite recorrerla cíclicamente de distintas formas. La vivienda deja de entenderse como una secuencia de estancias cerradas y pasa a operar como un sistema de paso: cada habitación cuenta con un camino de entrada y uno de salida, y todas adquieren, en mayor o menor medida, la condición de estancia de paso.

En planta, la intervención se configura como un recinto infraestructural. Una gran pieza de mobiliario divide los espacios más públicos de los más privados y, al mismo tiempo, se convierte en el gran elemento servidor de la vivienda: aloja instalaciones, concentra capacidad de almacenamiento y ordena los accesos a baños y aseos. No se trata de “amueblar” la planta, sino de introducir un espesor operativo que reorganiza el conjunto, absorbe lo técnico y libera el resto de la vivienda para usos cambiantes.

Materialmente, este gran recinto perimetral se resuelve en DM barnizado. Sobre esa base continua, todas las intervenciones singulares se entienden como incrustaciones o complementos: cocinas, grandes portones, estanterías e incluso accesos estancias ocultas aparecen lacadas en color amarillo. El color no funciona como acento superficial, sino como código de lectura: señala lo operativo, lo que se abre, lo que contiene, lo que transforma el plano de mobiliario en arquitectura habitable.

El proyecto se construye, por tanto, desde dos estrategias complementarias. Por un lado, un gran gesto infraestructural que concentra servicios y ordena la planta. Por otro, una concatenación de espacios pensados para ser recorridos de distintas formas, admitiendo itinerarios alternativos y produciendo encuentros no programados. En consecuencia, los espacios adoptan formas y tamaños muy distintos según los usos que deben alojar: desde piezas que buscan la máxima extensión para acoger la vida familiar en conjunto hasta pequeños ámbitos casi secretos.

Uno de los módulos de la estantería central de la casa, que aloja la biblioteca familiar, se abre para dar acceso a un pequeño estudio: una cámara cerrada destinada al trabajo aislado, concentrado, conectada a su vez con el dormitorio principal. El proyecto utiliza el mueble como umbral, como puerta gruesa, capaz de contener programas dentro del propio sistema.

Rompiendo esa lógica, aparece una pieza singular: una escalera metálica de caracol que cuelga del forjado superior y da acceso a una última estancia aislada, la única que, junto a baños y aseos, solo tiene una vía de entrada y salida. Exteriormente, la escalera se forra con una chapa metálica lacada en color rosa, conformando un cilindro que vuela sobre el suelo de madera contrachapada del resto de la vivienda. En el interior, el espacio se reviste con una capa de textil acolchado, casi como grandes cojines alargados, que arropan al habitante y construyen una barrera acústica respecto al resto de la casa.

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SET-A

Con el objetivo de generar espacios identitarios para Amasa, obrador de masa madre, se planteó una estrategia de intervención sobre espacios existentes que ofreciera suficiente flexibilidad para adaptarse a distintas situaciones, creando al mismo tiempo ambientes reconocibles e identificables con la marca sin necesidad de replicarse formalmente. Se propone así un proceso homotético, más que una repetición literal.

La estrategia se articula en dos acciones fundamentales: fondo y figura.
El fondo define el contenedor sobre el que se actúa. La intención es conservar, en la medida de lo posible, el estado original de los espacios preexistentes, ya sea por su valor arquitectónico —como en el caso de Amasa Santa Isabel— o como respuesta a la dinámica constante de demolición y reconstrucción que impone la renovación comercial de muchas ciudades. En este sentido, el procedimiento consiste en mantener las envolventes exteriores prácticamente inalteradas, permitiendo el paso de las nuevas instalaciones vistas sobre muros o tabiques. A continuación, una gran cortina textil envuelve el nuevo espacio, ocultando tras de sí el fondo original. De este modo, si en algún momento el local debe abandonarse, la intervención sobre el espacio existente habrá sido mínima. Se trata, por tanto, de un revestimiento blando, efímero y reversible, que permite modificar el espacio con el tiempo sin necesidad de obras. Este gesto, además, unifica el fondo y destaca por contraste las figuras que se recortan sobre él.

La figura es un objeto ajeno al espacio. Un conjunto de elementos de apoyo desarrollado a partir de bases estandarizadas, formadas por piezas normalizadas unidas entre sí para conformar estructuras tubulares de acero inoxidable. Las uniones se señalan mediante protectores de ferralla —conocidos en obra como "setas"—, empleados habitualmente por razones de seguridad. Son estas "setas" las que dan nombre al set.
Cada base se compone por agregación de estos elementos tubulares, coronados por encimeras de formas y materiales variables, seleccionados en función de su uso específico: expositores, mesas auxiliares, puntos de cobro, etc. Los materiales empleados para estas superficies incluyen maderas, piedras o metales lacados, elegidos para realzar los distintos productos dispuestos sobre ellas.

Estos elementos se distribuyen libremente en el espacio que ocupan, favoreciendo un tránsito fluido y continuo. Su disposición busca desjerarquizar la relación entre cliente, personal y producto, dando lugar a un entorno de funciones atomizadas.

En el caso concreto de Amasa Santa Isabel, la intervención se centró en la recuperación de los escaparates originales del local, así como en la conservación del color azul característico de esta esquina madrileña. También se rehabilitó el pavimento de madera existente antes de introducir los fondos textiles y las piezas de mobiliario.

Set-A busca así generar una familia de espacios conectados por una lógica común, sin necesidad de ser idénticos. Una forma blanda de intervenir en distintos locales comerciales de la ciudad.