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HANGHAR HQ

Fotografías

Descripción

Lejos de entender este origen como una simple preexistencia funcional, el proyecto lo adopta como marco conceptual. La proporción extrema del local —17,5 x 3,5 metros— no se corrige ni se disimula; se asume con precisión casi obstinada, permitiendo que la tipología actúe simultáneamente como condicionante físico y como herramienta de proyecto. La arquitectura surge así de aceptar la estrechez, de trabajar con ella, de convertir la limitación en estructura operativa y narrativa.

La intervención transforma el antiguo taller en una envolvente abstracta, silenciosa y completamente blanca. Este gesto no persigue borrar la memoria del lugar, sino suspenderla, neutralizar sus referencias inmediatas para intensificar la percepción del espacio. La continuidad blanca funciona como un campo homogéneo donde la luz, la materia y la geometría adquieren protagonismo. Sobre esa aparente uniformidad emergen sutiles variaciones de profundidad, sección y textura que introducen gradaciones de intimidad, apertura y densidad. El espacio deja de leerse como una nave lineal para convertirse en una secuencia atmosférica, un paisaje interior donde cada desplazamiento altera la experiencia.

En el núcleo del proyecto aparece un único sistema material que organiza y define toda la intervención: un interior construido íntegramente mediante planchas de acero de 6 mm de espesor, ensambladas in situ. Estas superficies metálicas no actúan como revestimiento, sino como una materia estructurante capaz de plegarse, tensarse, separarse o comprimirse. El acero reinterpreta el volumen existente desde dentro, produciendo una arquitectura paradójica: contundente en su materialidad, pero visualmente ligera, casi inestable. La percepción oscila entre la solidez del metal y la fragilidad aparente de sus pliegues, evocando la delicadeza de una maqueta de papel trasladada a escala real. La continuidad del sistema introduce una lectura unitaria, mientras que sus variaciones rítmicas y geométricas producen episodios espaciales diferenciados.

Más que compartimentar, la planta modula suavemente el carácter pasante del local. No existen límites cerrados ni jerarquías rígidas; en su lugar, aparecen transiciones graduales, compresiones y descompresiones que intensifican o relajan la experiencia. A lo largo de la secuencia longitudinal emergen ámbitos destinados a almacenamiento, reunión, trabajo, cocina y descanso, definidos no por muros convencionales sino por desplazamientos mínimos del sistema metálico. La organización resultante propone una lógica flexible y reversible, donde los usos se suceden como momentos dentro de una continuidad espacial y perceptiva.

La luz se convierte en un segundo elemento constructivo, tan determinante como el acero. La estrategia lumínica evita la homogeneidad y trabaja mediante intensidades variables, reflejos controlados y zonas de penumbra. La iluminación no solo revela la geometría plegada del metal, sino que la activa, generando vibraciones, brillos suaves y sombras que amplían perceptivamente la estrechez del lugar. La atmósfera resultante oscila entre precisión técnica y sensibilidad casi doméstica.

El espacio opera simultáneamente como lugar de trabajo y como paisaje interior. Una estancia alargada que no impone un único modo de habitar, sino que sugiere distintas formas de concentración, encuentro y pausa. El proyecto no reproduce la lógica convencional de la oficina, sino que replantea, con discreción y rigor, la experiencia cotidiana de trabajar: un entorno donde continuidad, materia y luz construyen una arquitectura de calma, atención y equilibrio entre lo industrial y lo íntimo.

Autoría y colaboradores

Autor

Eduardo Martinez-Mediero Rubio

Información

Dirección

Calle de Blasco de Garay, 96, ESPAÑA

Geolocalización

48.000000000000000,48.000000000000000

Sección

Próxima

X Edición 2024-2025
2026

Planos

Maqueta

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En el desarrollo conceptual del proyecto, el misterio y la curiosidad emergieron como cualidades fundamentales. El sistema de almacenamiento —concebido como una secuencia de muebles lineales— asume un papel estructurante, organizando el espacio y configurando un perímetro volumétrico que concentra la expresión material de la vivienda. El resultado es un ámbito simultáneamente delimitado y abierto, que rehúye la explicitación rígida del programa y favorece la coexistencia de múltiples escenarios de uso. La articulación espacial se apoya en dos familias de elementos: seis armarios de roble, pintados en blanco, que regulan el acceso a dormitorios y aseo; y dos muebles metálicos en tono verde oscuro que integran funciones de almacenamiento y cocinado.

Fabricados con delgadas planchas de acero perforado, estos dispositivos introducen una condición ambigua entre ocultación y revelación. Las superficies filtran la visión, permitiendo entrever fragmentos de la vida cotidiana —utensilios de cocina, prendas de vestir, libros o productos domésticos— sin jerarquías ni dramatización, generando una narrativa visual cambiante. Esta ambivalencia transforma el almacenamiento en un mecanismo activo de percepción, más cercano a una membrana que a un cerramiento opaco.

La materialidad se define desde la sencillez y la contundencia. El pavimento se resuelve mediante piezas cerámicas de formato 10 × 60 cm, giradas 45 grados para subrayar su independencia respecto a la retícula espacial y enfatizar una lectura dinámica del plano horizontal. En el extremo de la vivienda, un espacio en forma de “T” concentra el área más pública. Grandes ventanales, orientados hacia el principal bulevar de la ciudad, introducen abundante luz natural y establecen una relación directa con el entorno urbano. Este ámbito final actúa como expansión visual y social del apartamento, equilibrando la densidad material del interior con una apertura franca hacia la ciudad. En conjunto, la propuesta articula una domesticidad precisa y flexible, donde almacenamiento, estructura y percepción se integran en una experiencia espacial rica y matizada.

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Tipológicamente, el proyecto se sitúa en un territorio ambiguo, a medio camino entre lo doméstico, lo industrial y lo agrícola. Su escala contenida y la forma canónica a dos aguas evocan la imagen arquetípica de la casa aislada en el paisaje, un gesto reconocible dentro del imaginario rural. Sin embargo, el interior subvierte esa expectativa al aproximarse a la espacialidad de una nave de artistas: cerchas metálicas vistas, una envolvente desnuda y un suelo continuo de hormigón configuran un ambiente de trabajo, creación y experimentación. Esta dualidad entre iconografía doméstica y atmósfera productiva introduce una tensión deliberada entre tradición y contemporaneidad, entre refugio y taller, entre vivienda y espacio creativo.

El acabado exterior, resuelto mediante mortero hidrófugo proyectado —solución habitual en la arquitectura vernácula de la zona—, sitúa el edificio dentro de la lógica constructiva local al tiempo que lo abstrae en un volumen continuo, monolítico y casi silencioso. La materialidad evita gestos expresivos superfluos y refuerza una presencia sobria, donde la casa parece emerger del territorio agrícola del complejo de la bodega con naturalidad y discreción. Esta estrategia establece un diálogo respetuoso con el contexto sin recurrir a mimetismos literales.

Desde el punto de vista estructural, los muros de carga perimetrales sostienen cinco cerchas metálicas de gran luz que se despliegan sobre cuatro vanos sucesivos. Esta modulación organiza el programa como una gradación espacial que transita desde lo más abierto y público hacia lo más íntimo y recogido. La secuencia se compone de un porche delantero que actúa como umbral intermedio entre arquitectura y paisaje, seguido de cocina, comedor y sala de estar, para culminar en los dormitorios y baños. La zona pública se expande hacia el entorno mediante dos grandes puertas acristaladas pivotantes que enmarcan el viñedo y disuelven el límite entre interior y exterior. En contraste, las estancias privadas se definen por huecos más pequeños y profundos, diseñados para filtrar la luz, reforzar la introspección y garantizar la intimidad.

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