Logo Fundación Arquia
Logo

Centro de documentación FQ

Si aún no lo conoces te explicamos Qué es el Centro de Documentación FQ de Fundación Arquia

Contacto

Sede Oficinas

C/Barquillo, 6, 1º izda. 28004 Madrid

Sede Actividades Culturales

C/ Tutor, 16. 28008 Madrid

91 756 10 50

centrodocumentacion@arquia.es

Suscríbete

Suscríbete a nuestro boletín para estar al día de las últimas novedades y lanzamientos.

Al suscribirte, aceptas nuestra Política de Privacidad y das tu consentimiento para recibir actualizaciones de nuestra empresa.

© 2026 Centro de documentación FQ. Todos los derechos reservados.

Política de cookiesPolítica de privacidad
Centro de documentación FQ
InicioCatálogoCiclos
Logo

Centro de documentación FQ

InicioCatálogoCiclos

Cargando realización...

Casa Gracia | Arquia - Centro de Documentación
  1. Inicio
  2. /Catálogo
  3. /Realizaciones
  4. /Casa Gracia
RealizacionesPróxima

Casa Gracia

HANGHAR

Fotografías

Descripción

Casa Gracia se configura a partir de una distribución “doppelgänger”, que da lugar a dos apartamentos casi simétricos cuyas perspectivas, deliberadamente equivalentes, producen una lectura espacial ambigua y reiterativa. Esta operación geométrica genera una secuencia de habitaciones hexagonales que se presentan indiferentes tanto al programa como a la orientación, desplazando la lógica funcional tradicional hacia una experiencia perceptiva más abierta. Las aberturas, dispuestas de manera simétrica y equidistante, articulan conexiones transversales entre los distintos usos según su posición en planta, favoreciendo continuidades visuales y recorridos alternativos que diluyen jerarquías domésticas convencionales.

Casa Gracia representa un paso más en la exploración sobre plantas aparentemente ineficientes y consolida el objetivo de evidenciar el potencial de las estructuras espaciales para cuestionar y expandir los límites del habitar normativo. El proyecto se concibe como un sistema espacial esencialmente indiferente al lugar específico en el que se implanta, prolongando estrategias desarrolladas en intervenciones anteriores. En esta ocasión, la investigación se intensifica mediante la incorporación de un sistema secundario de antesalas interconectadas que operan de forma ambivalente: en ocasiones como distribuidores, en otras como espacios de almacenamiento o transición. Estos ámbitos intermedios emergen del interés por composiciones espaciales dobles y remiten a una constelación de referencias arquitectónicas heterogéneas, desde la densidad atmosférica de los interiores de Adolf Loos hasta la riqueza material y geométrica de la Casa Vicens de Antoni Gaudí, así como la sofisticación tipológica presente en las puertas dobles de Luigi Caccia Dominioni. El sistema, conceptualmente genérico pero físicamente preciso, niega cualquier dependencia estricta del perímetro, del programa o de la orientación, afirmando una autonomía espacial que privilegia relaciones internas y gradaciones perceptivas.

En términos materiales, la propuesta se articula a partir de una paleta deliberadamente reducida. Un plano de suelo continuo, ejecutado mediante mosaico, incorpora el código cromático distintivo de cada vivienda, funcionando simultáneamente como soporte unificador y dispositivo de identidad. La cuadrícula espacial se enfatiza mediante la inserción de muebles ligeros, autónomos y desplazables, que concentran electrodomésticos y almacenamiento sin fijar usos de manera permanente. Sus colores brillantes e intensos irrumpen como acentos vibrantes frente a la sobriedad tonal del interior, estableciendo un contraste que activa la percepción y subraya la condición mutable del espacio. La disposición estratégica de superficies espejadas multiplica las visuales, disuelve límites físicos y amplifica la sensación de expansión, reforzando la idea de un sistema espacial que parece exceder su contenedor material. En conjunto, Casa Gracia plantea una domesticidad no jerárquica, abierta y reinterpretativa, donde geometría, programa y materia se integran en una experiencia arquitectónica dinámica y deliberadamente ambigua.

Autoría y colaboradores

Autor

Eduardo Martinez-Mediero Rubio

Información

Dirección

CALLE, Santa Engracia, 71, 28010, Madrid, MADRID, ESPAÑA

Fecha de inicio

2023-01-09

Fecha de fin

2023-08-25

Superficie construida

160

Coste por metro cuadrado

1700

Geolocalización

40.434546700000000,-3.698835800000000

material

Cerámica

Tipo de uso

Reforma

Sección

Próxima

IX Edición 2022-2023
2024
CATALOGADA
X Edición 2024-2025
2026

Planos

Maqueta

También te puede interesar

Tipos de Espacios
RealizacionesPróxima

Tipos de Espacios

El proyecto se ubica en el pasaje de la antigua Fábrica de Tabacos de La Rioja, un espacio urbano estrecho y longitudinal dominado por la presencia vertical de una monumental chimenea de ladrillo rojo. La intervención restituye al lugar su condición de espacio construido mediante la consolidación de las fachadas existentes, reforzando la continuidad urbana y devolviendo al conjunto fabril una lectura unitaria, coherente con su identidad histórica. Lejos de plantearse como un gesto autónomo, la propuesta actúa como una operación de sutura arquitectónica que reconstruye el vacío del pasaje, reactivando su dimensión espacial y simbólica.

El interior se organiza a partir de la concatenación de estancias cuadradas de 3,6 × 3,6 m, configurando una secuencia rítmica de pasillos y habitaciones de carácter doméstico. Esta procesión espacial, casi ceremonial, transforma el tránsito en experiencia, desplazando la lógica funcional hacia una percepción gradual del espacio. Las habitaciones, abiertas al cielo, ensayan distintas posibilidades geométricas en planta, introduciendo variaciones que intensifican la relación entre repetición y diferencia. Su escala doméstica —inusual en el contexto del espacio público— altera la posición del usuario, que deja de ser mero visitante para asumir una condición transitoria de habitante. La instalación invita así a una interacción más íntima, donde el cuerpo reconoce proporciones, límites y transiciones propias de la experiencia residencial.

Las estancias interiores generan atmósferas inesperadas, produciendo una alternancia entre recogimiento y apertura. La percepción oscila entre interioridad y exterioridad, recordando de manera constante el carácter público de la intervención. Esta ambigüedad espacial, deliberadamente construida, activa una lectura crítica sobre los límites convencionales entre arquitectura, instalación y ciudad.

El sistema se materializa mediante ladrillos de termoarcilla de 30 × 30 cm, cuya escala y textura remiten a un imaginario colectivo reconocible. El bloque cerámico opera simultáneamente como unidad material y módulo espacial, otorgando al proyecto una condición familiar y táctil. La masividad de las piezas construye una apariencia estereotómica que vela su lógica tectónica, generando muros de presencia densa y silenciosa. El suelo, cubierto con viruta de ladrillo desechado, prolonga esta continuidad material y modifica la experiencia cinética del recorrido: ralentiza el paso, amortigua el sonido y propone una relación más consciente y pausada con el espacio. En conjunto, la intervención configura un paisaje arquitectónico introspectivo, donde materia, escala y secuencia articulan una experiencia urbana desacelerada y perceptivamente intensa.

Casa Ronda
RealizacionesPróxima

Casa Ronda

Ante la persistente condición de incertidumbre que caracteriza a la sociedad contemporánea, la vivienda se concibe como un sistema abierto, adaptable e indefinido, capaz de operar como fondo de escena para la vida de quien la habita. No se plantea como una solución cerrada ni definitiva, sino como una estructura propositiva que admite transformaciones, apropiaciones y lecturas cambiantes. En este marco, la organización doméstica se distancia deliberadamente de distribuciones convencionales y jerarquías rígidas, articulándose a partir de estancias programáticamente genéricas pero espacialmente específicas. Cada ámbito se define no por una función prescrita, sino por cualidades perceptivas, proporciones y relaciones visuales que permiten al habitante construir su propio relato de uso. La vivienda responde así a las complejidades y mutaciones del habitar contemporáneo, alejándose de directrices impuestas por lógicas mercantiles.

A nivel espacial, el proyecto se resuelve mediante la implementación de una retícula asimétrica que ordena y reinterpreta el espacio original. Las estancias, de geometría rectangular, se concatenan a través de grandes aperturas centrales, configurando una suerte de “enfilade” que establece continuidades visuales profundas. Este dispositivo espacial favorece la percepción de un campo fluido e interconectado, donde los límites entre habitaciones se atenúan y los usos se superponen de manera ambigua. La secuencia resultante no impone recorridos únicos, sino que habilita múltiples trayectorias y gradaciones de intimidad, amplificando la experiencia espacial al tiempo que diluye fronteras programáticas.

La resolución material del proyecto es directa, esencial y deliberadamente reducida. El pavimento continuo de resina epoxi neutraliza referencias métricas y disuelve la sensación de escala, intensificando la lectura abstracta del plano horizontal. En contraste, el techo, tosco y de carácter cavernoso, adquiere una presencia casi ornamental, evocando un barroquismo accidental derivado de la textura irregular del yeso proyectado. El área de cocinado, revestida íntegramente en espejos, se desmaterializa perceptivamente, fundiéndose con el entorno inmediato y reforzando la ambigüedad entre objeto, reflejo y espacio.

Aunque la carga estética podría interpretarse como aséptica —en sintonía con las analogías formuladas por Beatriz Colomina entre el minimalismo moderno y los discursos higienistas de principios del siglo XX—, la reducción material aquí no responde prioritariamente a estándares sanitarios, sino a una postura social y conceptual. La arquitectura interior se afirma como un sistema ambiguo y no determinista, capaz de acoger al habitante sin imponer definiciones inmutables. En esta indeterminación reside su potencia: ofrecer un marco espacial donde la vida cotidiana pueda desplegarse, mutar y redefinirse con libertad.

Casa Gloria
RealizacionesPróxima

Casa Gloria

El espacio original se reorganiza mediante la subdivisión en 23 estancias rectangulares de dimensiones próximas entre sí, conectadas a través de aberturas centradas que construyen una secuencia continua, casi indiferenciada, de cuartos concatenados. Esta disposición genera una isotropía espacial en la que desaparecen jerarquías tradicionales como salón, dormitorio o pasillo, sustituidas por una lectura abierta basada en la experiencia perceptiva. Cada estancia no se define por un programa rígido, sino por sus condiciones cognitivas y atmosféricas: gradaciones de iluminación y sombra, variaciones de orientación, relaciones visuales cruzadas y proporciones que sugieren múltiples formas de ocupación. De este modo, el habitar deja de responder a esquemas convencionales para convertirse en una práctica flexible, cambiante y reinterpretativa.

El proyecto se materializa en cuatro viviendas situadas en un edificio residencial de los años setenta, inserto en el tejido consolidado del centro de Murcia. En contraste con la lógica de la especulación inmobiliaria que ha marcado gran parte del Levante español en las últimas décadas, la intervención propone un distanciamiento deliberado de los modelos tipológicos repetitivos y de la estandarización funcional. En lugar de optimizar superficies según criterios mercantiles, se plantea un sistema espacial capaz de absorber transformaciones, adaptarse a ritmos vitales diversos y permitir apropiaciones no previstas. La vivienda se concibe así como una estructura abierta, más cercana a un soporte que a un objeto cerrado, donde la neutralidad programática habilita libertad de uso y reconfiguración en el tiempo.

Conceptualmente, la propuesta se define como un sistema genérico pero espacialmente específico: genérico por su independencia respecto a categorías preconcebidas, y específico por la precisión con la que se controlan proporciones, transiciones y relaciones perceptivas. Se anula la dependencia estricta del perímetro, diluyendo la noción de límite fijo, y se relativiza la orientación como factor determinante, privilegiando en cambio la continuidad y la interconexión. La arquitectura no impone un relato único, sino que habilita múltiples lecturas y recorridos, fomentando una experiencia doméstica menos normativa y más exploratoria.

La materialidad refuerza esta estrategia conceptual mediante el uso de recursos directos y contenidos. Las superficies espejadas, aplicadas de forma estratégica, expanden la percepción del espacio, multiplican las visuales y desdibujan los contornos físicos, generando una sensación de profundidad inestable. Los pavimentos continuos de resina epoxi eliminan juntas y referencias métricas, suspendiendo la lectura de escala y favoreciendo una continuidad táctil y visual. El techo acabado en esmalte plástico amplifica reflejos y matices cromáticos, intensificando la interacción entre luz y materia. Frente a esta condición envolvente y abstracta, el núcleo de cocina —resuelto en acero galvanizado y granito local— introduce un contrapunto de densidad, textura y referencia funcional. Este elemento actúa como anclaje perceptivo y organizador, aportando una presencia tangible que estructura la experiencia cotidiana sin imponer límites estrictos. En conjunto, el proyecto articula una domesticidad abierta, adaptable y perceptivamente rica, donde la arquitectura se entiende como marco de posibilidades más que como definición cerrada de usos.