Profesores, parásitos y arquitectos
Aun reconociendo la dignidad de su oficio, considerarse a sí mismo como un creador, era pertenecer a un grupo que se había arrogado para sí un título que no le correspondía en la historia de su disciplina. El verdadero papel, el valioso, era el del escritor, el del inventor de historias, vidas y personajes, y no el de comentarista, por muy erudita y privilegiada que fuera esa posición. El crítico y el profesor no eran para él otra cosa que correas de transmisión, oficios hermosos, necesarios, pero simplemente intermediarios en la construcción de la verdadera cadena del conocimiento que circula entre los que desean saber y los que presumen de ello.

La reciente muerte de George Steiner, y el obligado repaso a su jugosa trayectoria intelectual ha vuelto a recordarnos el incierto papel del docente y del crítico frente al del creador. Profesor insigne de las más prestigiosas universidades de todo el mundo, desde Cambridge, Ginebra u Oxford, siempre fue una piedra de escándalo entre colegas que denominara su tarea como parasitaria.1
- Fecha de publicación
- 12 de febrero de 2020
- Revista
- Blog Fundación Arquia
- Tema materia
- Arquitectura -- Enseñanza



