La creación del pasado

Un Gobernador civil es un personaje a tener en cuenta. 1943, Olot. El entonces alcalde e la ciudad y Presidente de la Diputación Provincial, Pere Bretcha, ha de recibir el suyo y, teniendo en cuenta la dureza de los tiempos y el pasado disidente de una ciudad que no hacía ni cinco años llegó a ser la capital circunstancial de una Cataluña republicana, lo quiere complacer. Bretcha tiene una arma secreta para hacerlo: el restaurante La Deu, ubicado en plena Moixina, un paisaje onírico de humedales, donde se comía y se sigue comiendo muy bien. Bretcha pide a la dueña que prepare un plato nuevo para complacer al Gobernador. La dueña en cuestión preparará un sándwich con dos láminas de patata confitada y un relleno de carne del perol, lo rebozará y lo freirá. El plato será un éxito instantáneo que todos querrán probar, multiplicando el prestigio del restaurante. Los comensales lo pedirán como las Patatas d’en Bretcha, que poco tiempo después pasarán a ser conocidas como Patates de la Deu. El prestigio gastronómico de la ciudad crecerá. Los otros restaurantes del municipio, celosos de que les pidan un plato con el nombre de un establecimiento rival, las rebautizarán como Patates d’Olot. Habrá nacido uno de los platos más populares y demandados del país, un planto que, contando con sólo 69 años de existencia, rivaliza en popularidad con las judías con butifarra o la crema catalana.
- Fecha de publicación
- 17 de noviembre de 2022
- Revista
- Blog Fundación Arquia



