Definiciones resilientes

El Romanticismo ha hecho mucho daño. Lo que no quita la certeza de algunos de sus clichés, como aquel que reza que las obras maestras suelen tener gestaciones complicadas. Este es el caso (vaya si lo es) de El Maestro y Margarita, que Mikhail Bukgakov empieza a escribir sobre 1928. A su muerte, en 1940, todavía está corrigiendo un manuscrito a todas luces incompleto, que terminará su viuda, Elena Shilovskaya1, un año o dos más tarde. Luego topará con la censura y la versión completa de la novela no se publicará hasta 19672. El Maestro y Margarita es una obra de estas que cambia el modo de ver la vida a cualquiera que la lea. Una de estas personas fue Marianne Faithfull3 que, por fechas, debió de ser una de las primeras lectoras del libro, que quiso compartir inmediatamente con su novio. Éste también se la leyó del tirón y decidió que tenía que hacer algo con ella, así que se sacó la libretita y escribió del tirón una de las mejores canciones de toda la historia del rock. El maromo en cuestión se llama Mick Jagger. Su banda son los Rolling Stones. La adaptación musical de El Maestro y Margarita se llama Simpathy for the Devil, una canción cantada en primera persona por el diablo, que alardea de unos logros que van desde conseguir que Poncio Pilato se lavase las manos hasta el asesinato de los hermanos Kennedy, Jonh F. y Bob. Al resto del grupo la canción le gustó tanto que hasta prohibieron a Bill Wyman que tocase el bajo, que esta era una canción seria. La grabación, fiel al espíritu de la canción, se produjo en un marco tan caótico que nunca va a ser posible restituir sus créditos completos. Marianne Faithfull, eso sí, es una de las voces del coro loco4 ese que va haciendo wo, woo todo el rato. El resto es historia.
- Fecha de publicación
- 27 de octubre de 2022
- Revista
- Blog Fundación Arquia



