La intervención se genera por la combinación de dos estrategias proyectuales, una encaminada a dar calidad al encuentro del edificio con su entorno, y otra a cobijar las piezas programáticas bajo un ambiente controlado espacial y climáticamente.
En primer lugar, optamos por cualificar todo el entorno del edificio mediante un cambio de cota, que permite definir una gran plaza deprimida sobre la que se colocan no sólo las distintas piezas edilicias solicitadas, sino que proporciona un espacio semipúblico de expansión de las salas de exposición, permitiendo una entrada gradual al edificio, así como controlando las distintas posibles ampliaciones solicitadas.
En segundo lugar, colocamos una gran cubierta que sobrevuela las salas de exposición, así como las piezas de programa más menudas, dando carácter a la verdadera fachada de nuestra intervención, la superior. Estas nubes no sólo definen un límite difuso entre interior y exterior, sino que al tocar el suelo en su necesaria búsqueda de estabilidad, cualifican con patios de luz, lugares de descanso e instalaciones las grandes piezas de exposición, habitualmente vacías y carentes de personalidad.
Ambas operaciones marcan con un carácter único el edific