Oído absoluto

El panorama arquitectónico (como mínimo) español lleva desde el inicio de la crisis comunicando mucho. Mucho y mal. A mi entender, el grueso de la comunicación de arquitectura producida en este país es ruido blanco2: una amalgama esquizofrénica de imágenes sueltas, pequeñas memorias a menudo mal redactadas y algún plano suelto difundidos extensivamente a través de canales especializados no en la calidad, sino en la cantidad, ya que el sistema prima el número de visitas por encima de cualquier otra consideración. Y financia en consecuencia. No quiere ser este artículo un alegato contra dicha tecnología: a eso se le llama matar al mensajero. La tecnología es, antes que nada, un medio poderoso. Poderoso y democrático: ordenadores y cámaras de fotografía y video cada vez más potentes y de mejor calidad,3 programas de edición potentes y gratuitos. Difusión al margen de los canales establecidos aprovechando las inquietudes de los usuarios a los que se dirige en producto, sin intermediación ni de las editoriales ni de la academia. También, y este sería uno de los riesgos principales, sin su auditoría, al estar divorciados los dos mundos. La mayor parte de la difusión de arquitectura de calidad tendrá todavía otra derivada: su especialización. Su carácter específico que la hace apta sólo para un público muy específico, conocedor de los códigos y las convenciones del medio.
- Fecha de publicación
- 1 de septiembre de 2014
- Revista
- Blog Fundación Arquia
- Tema materia
- Crisis económicas
- Estilo
- Arquitectura española



