¿Hay alguien ahí? Ausencias y espectralidad de los espacios que habitamos

La escena se repite, prácticamente sin variación alguna. Una casa, noche cerrada, el silencio y calma propio de la hora que marca el reloj. El minutero apenas roza las 03:33 de la madrugada cuando esa situación estática cambia por completo. Un ruido, un estallido de un cristal, un mueble que se mueve con violencia o simplemente un televisor que se enciende para emitir un canal con ruido estático. Sabemos perfectamente lo que pasará a continuación, no hace falta seguir describiendo. Otros habitantes de ese lugar, sea un piso de una vivienda colectiva de Vallecas donde una adolescente ha coqueteado con el tablero de la ouija, una mansión victoriana que ha visto tiempos mejores o un genérico chalé suburbano donde se ha cometido un crimen, toman, por unos instantes, el control de una vivienda en la que habitan pero ya no les pertenece. Tras una serie de sucesos de todo tipo, agua bendita, sensores paranormales y alguna que otra desgracia, todo vuelve a la normalidad. Aquellas otras entidades vuelven a ser expulsadas a los márgenes de la existencia para que todo continúe según dicta la norma. Así, la familia, por lo general heterosexual, en edad productiva, con hijos de pelo rubio y profesiones liberales, pueden seguir con su vida en ese espacio. Hasta que, quién sabe cuando, esas ausencias vuelvan a manifestarse.
- Fecha de publicación
- 5 de agosto de 2024
- Revista
- Blog Fundación Arquia



