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La intervención dentro de un núcleo urbano consolidado se mueve de la posibilidad a la impotencia. La trenza cultural que cruza este tipo de intervenciones provoca la sugestión de infinidad de proyectos, más aun cuando se trata de un edificio público; pero precisamente el respeto por este legado hace que finalmente se opte por el consenso y el compromiso de la arquitectura con la ciudadanía a la que sirve.


El trabajo diario del arquitecto se está modificando ante nuestros ojos. Tanto la sociedad de la información como los nuevos medios productivos están transformando radicalmente la manera de hacer arquitectura, no sólo en la faceta constructiva, sino desde los propios cimientos del proceso creativo. El acceso a ingentes cantidades de información, así como las nuevas herramientas de estudio puestas a nuestro alcance hacen que la genialidad se vea acorralada por lógicas difusas de búsqueda del proyecto. Las computadoras han pasado de ser meros delineantes a herramientas potentísimas de generación formal, en las que se puede indagar desde mil puntos de partida los antiguos pilares de la producción proyectual: idea-croquis-representación-construcción. Existen herramientas computacionales al alcance hoy de todos nosotros arquitectos que pueden gestionar geometrías definidas topológicamente, que lejos de la visión analítica y atomicista de la seriación, son capaces de mantener relaciones complejas entre las distintas zonas de una misma geometría, vinculando afecciones y provocando comportamientos sistémicos en las formas producidas. Esto coloca a la disciplina en una posición interesante, donde la carencia de mercado en España provoca la necesidad de afinar las herramientas de proyectación que hemos heredado de nuestros maestros.
![Exposición Internacional [Ctrl] ce](https://assets.cms.prod.arquia-dev.com/s3fs-public/migrated/realization/199/img_1.jpg)



La reforma toma una vivienda social de los setenta y la transforma en un modelo habitacional más acorde con los usuarios que la ocupan hoy. Para ello se apuesta por la apertura de los espacios a sus diagonales, perdiendo continuamente el control de la estancia, provocando una percepción ampliada de los mismos. La negación de dar nombre a los metros cuadrados, desdeñando los conceptos de dormitorio o salón en favor de la habilitación de zonas para dormir o relacionarse, posibilita el aprovechamiento real de la superficie de la vivienda. La multitud de recorridos que la cruzan no se transportan a pasillos; un muro central, que alberga la climatización de la vivienda, sirve como protección para zonas más privadas como el baño, ordenando así mismo los recorridos principales de la casa y sirviendo de constante referencia en la misma. El cuidado al detalle constructivo y las relaciones de altura hacen que la privacidad aparezca cercana a los materiales, con zonas de ocultamiento y visivilidad, zonas donde curiosear afuera o mostrarse desde dentro. La vivienda propone la revisión de tipos habitacionales que responden a la escasez de superficie no con la miniaturización de estancias, sino con estrategias de negociación sensibles a los tiempos de uso y a la relación de los elementos mobiliarios con el cuerpo.

La intervención se genera por la combinación de dos estrategias proyectuales, una encaminada a dar calidad al encuentro del edificio con su entorno, y otra a cobijar las piezas programáticas bajo un ambiente controlado espacial y climáticamente.
En primer lugar, optamos por cualificar todo el entorno del edificio mediante un cambio de cota, que permite definir una gran plaza deprimida sobre la que se colocan no sólo las distintas piezas edilicias solicitadas, sino que proporciona un espacio semipúblico de expansión de las salas de exposición, permitiendo una entrada gradual al edificio, así como controlando las distintas posibles ampliaciones solicitadas.
En segundo lugar, colocamos una gran cubierta que sobrevuela las salas de exposición, así como las piezas de programa más menudas, dando carácter a la verdadera fachada de nuestra intervención, la superior. Estas nubes no sólo definen un límite difuso entre interior y exterior, sino que al tocar el suelo en su necesaria búsqueda de estabilidad, cualifican con patios de luz, lugares de descanso e instalaciones las grandes piezas de exposición, habitualmente vacías y carentes de personalidad.
Ambas operaciones marcan con un carácter único el edific

Peter Sloterdic nos cuenta en su libro Burbujas la diferencia entre la espuma conseguida con líquido y jabón, débil y tenue, y esa otra fruto de la tecnología contemporánea aplicada al material, la espuma sólida, símbolo de la interacción dinámica entre características químicas y diseño industrial.
Esto plantea la definición de forma espacial a partir de conceptos como la proximidad o la tensión, frente a fronteras o geometrías.
El primer paso consiste en acercar las burbujas a la solidificación haciéndolas elásticas. Así aislamos las características de las mismas que queremos utilizar, fijando los parámetros de negociación con el material que deseamos. Con esto estamos programando el que llamamos “algoritmo material” a experimentar, conjunto de características de la unidad que definimos antes de ponerlas a interactuar entre ellas.
Manteniendo constante tanto el volumen capaz, definido por las normativas a aplicar, como el de cada burbuja, fruto de las distintas solicitudes de superficies a ocupar según el programa (en este caso residencial), conseguimos que independientemente de la posición y sus interacciones cada estancia cumpla con las estrictas superficies del programa de protección oficial.
Una vez colocados los distintos tipos de burbuja, según respondan a un dormitorio, baño, salón, etc. por tongadas que emulan la estructura en coronas alrededor de patios de la tipología residencial que estamos tratando, se somete el conjunto a presión, por medio de la confinación en el volumen capaz. Esto provoca que la tensión generada se distribuya por todo el sistema, generando la buscada interacción entre estancia-estancia y estancia-patio.
La extracción del resultado del estado de tensión obtenido se realiza por medio de la inyección de un material reactivo, que solidifica los intersticios entre burbujas y permite estudiar la estructura resultante una vez eliminadas las burbujas.
Tras la extracción de este modelo analógico, traducimos esta información al ordenador a través de herramientas digitales basadas en geometrías topológicas, permitiendo así la traducción de dichas formas a programas informáticos más afines a la disciplina arquitectónica.
Aunque proveniente de la investigación sobre tesalaciones, concretamente los conocidos como polígonos de Thiessen o de Voronoi, estas experiencias no se basan en la matemática y la geometría, al menos no directamente. Nuestras indagaciones buscan utilizar el material como gestor de información, convirtiendo esta serie de modelos analógicos y digitas en verdaderos algoritmos programados para la interacción. El resultado formal es fruto de la combinación de conocimiento en las estructuras proyectuales arquitectónicas del equipo técnico y el comportamiento natural de los distintos materiales testados.
Como resultado obtenemos organizaciones programáticas altamente eficientes (conseguimos 26 viviendas con amplias zonas comunes en planta baja) y un comportamiento estructural del material mucho más natural, y por lo tanto más efectivo, que los actualmente utilizados.
Conseguir llevar estas virtudes a la realidad constructiva es el siguiente paso en la investigación. Actualmente investigamos con maquinaria CNC (controlada numéricamente por ordenador) que nos permitiera generar encofrados multi-configurables de bajo coste y traducciones bidimensionales de la estructura tridimensional.
El edificio residencial se comporta como un bloque compacto, que encierra multitud de oquedades y posibilidades de ocupación por parte de la comunidad de vecinos. La condición monolítica del conjunto permite incluso modificar su morfología para posibilitar la entrada al aparcamiento, o zonas de contacto con paisajes o soleamientos interesantes.
La tipología residencial que surge de esta experiencia no responde a modelos habitacionales habituales, mucho menos normativos. Las viviendas literalmente se ocupan, siendo el usuario, con los efectos mobiliarios que trae consigo, el que termina de definir el uso de las estancias. La apuesta es clara por la convivencia, generando simplemente zonas más o menos resguardadas de los flujos de personas, en lugar de recintos privados de hiper-intimidad.