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El Can Balaguer cuenta con unos antiguos arcos de piedra
Nos interesan esos arcos
La expresión geométrica de la gravedad es la catenaria
Nos interesan mucho más las catenarias
Proponemos un diálogo entre una geometría y la otra
Una lucha contra la gravedad y la otra la utiliza a su favor
Una pesa y la otra es ligera
Una se comprime y la otra se estira
Una es sólida y la otra es transparente
Una da sombra y la otra arroja color
Una nace del suelo y la otra lo hace desde el cielo
Una ya estaba ahí y la otra todavía no
Esta instalación temporal se sitúa en Palma de Mallorca, dentro del Festival de Arquitectura Insòlit 2019. El proyecto se inserta en el patio del Can Balaguer (obra de los arquitectos Flores y Prats junto a Duch-Pizà), y promueve de manera activa y participativa el valor patrimonial de los patios de las Islas Baleares. Durante los 7 días de duración, miles de personas acuden a las puertas del Can Balaguer, atraídas por la vibrante y ligera celosía que tiñe de luz roja el espacio interior del patio. Los ciudadanos son invitados a redescubrir espacios cotidianos, ocultos y desapercibidos de la ciudad, generando un nuevo espacio público colectivo.
Tres largas curvas se dibujan en el aire. Consisten en unas ligeras mallas de acero, que descuelgan de los techos y cornisas del patio. Los huecos de la malla (50x50 mm) se rellenan mediante la infinita repetición de unos vasos reutilizados de color rojo. Estos elementos, cotidianos y `desechables ́, se repiensan como un vibrante tejido traslúcido, bajo el cual se coordinan numerosas actividades, eventos y conferencias. La arquitectura, en su expresión más creativa y temporal, consigue alterar por un breve momento el orden cotidiano de la ciudad, estableciendo una tensión entre un pasado construido y un futuro efímero.

Un folio no se sostiene por sí mismo, pero si realizamos una serie de plegados precisos es capaz no sólo de sosternese a sí mismo, sino de soportar más esfuerzos del que uno podría esperar. Un panel de madera no se sostiene por sí mismo, pero si realizamos una seria de plegados precisos es capaz no sólo de sostenerse a sí mismo, si no de soportar una situación que uno no podría esperar, por ejemplo; Un pabellón de información para el festival de Arquitectura Concéntrico.
La idea es sencilla, queremos generar un icono, un polo atractivo para despertar la curiosidad y la atención de los ciudadanos. Pero además queremos demostrar que los paneles de Garnica son autoportantes; no emplearemos ninguna estructura ni subestructura. Utilizaremos única y exclusivamente el material de partida. Ni más ni menos. Los 39 paneles. La construcción también es sencilla. Uniremos los paneles con bisagras, que permiten la rotación como un papel. Una vez atados todos los paneles con este elemento, lo dejaremos caer; !Voilá! la gravedad ha hecho su trabajo.
Un papel con unas dobleces. Un origami.

La persiana es más que un elemento arquitectónico, es un símbolo cultural. Consiste en una respuesta muy particular a un clima muy particular. Por tanto, no es casualidad que numerosas ciudades del sur de Europa, que comparten clima, y, a veces mar, hayan adoptado esta solución para protegerse de las altas temperaturas. Esto explica por qué en España las conocemos como alicantinas, y en Italia como venecianas. Sin embargo, desde la irrupción de sistemas mecánicos que permiten controlar el clima, como el aire acondicionado o el ventilador, las persianas han caído en desuso. En un contexto actual de crisis climática y energética, conviene revisar el impacto medioambiental de los espacios que habitamos. Impactos que van desde el consumo energético de nuestras viviendas, hasta las emisiones que resultan de la extracción de los materiales con los que construimos.
El pabellón se ubica en la plaza Músico López-Chavarri, en el histórico barrio del Carmen de la ciudad de Valencia. La plaza no es un espacio “diseñado” ni “planeado”, sino que es el resultado de la demolición de un edificio de viviendas anterior. Tal vez eso explica las carencias del lugar; la falta de sombra, mobiliario, vegetación y agua. Es un espacio por donde la gente transita, pero no permanece. Además, en los balcones de los edificios que la rodean, se pueden observar dos cosas. La primera, es la cantidad de carteles de los vecinos reclamando un futuro alternativo para la plaza. El segundo, son todas las persianas que protegen las ventanas. Precisamente es en la integración de ambas ideas, donde surge la idea principal.
El pabellón consiste en dos pórticos triangulares de madera que permiten descolgar una larga persiana alicantina, también de madera, en forma de catenaria. El color verde oscuro, responde a uno de los cinco colores tradicionales en los que se suele fabricar las persianas de esta región. Una apertura circular en la catenaria alumbra un pequeño jardín interior, construido con vegetación y tierra del propio solar, que contribuye a atemperar el clima del final del verano. Una serie de piedras, que además de servir como contrapeso actúan como mobiliario, congregan a las personas tanto por el día como por la noche. La sombra rasgada que proyecta permite configurar un espacio público “al fresco”, donde un programa público con numerosas actividades invita a los vecinos a descubrir y reinterpretar los espacios olvidados y escondidos de la ciudad.
La práctica totalidad del proyecto está construido con materiales preindustriales, naturales, y de kilómetro cero, con mano de obra local. De esta forma, la estructura de madera nos conecta con los bosques de pino en Soria, las persianas con la localidad de Sax, en Alicante, y las piedras con las canteras de Teruel. El proyecto busca promover una economía circular y local en la región en la que se encuentra. Materiales sostenibles y certificados como la madera, contribuyen con un impacto ecológico positivo, gracias al Co2 almacenado y capturado en los bosques de proximidad. El pabellón se construye mediante módulos pre-ensamblados en taller, reduciendo así los costes, plazos, riesgos, y ruidos. Tan importante es el lugar de donde proceden los materiales, como los lugares a los que se destinan. Por tanto, el proyecto plantea la recirculación total de sus componentes: la madera retornará a la industria, las piedras a la cantera, la vegetación al vivero y las persianas se donarán a la comunidad, como testigo póstumo de lo que una vez tuvo lugar en esta desapercibida plaza.

En la plaza central de un barrio periférico de Braga, escondida entre muros de piedra y árboles, se conservan las ruinas de una antigua villa. Olvidada y descuidada, esta ruina alberga todavía la fuente de piedra que da nombre al barrio: Fontainhas. Sobre ella descansa una escultura de Atlas, el titán griego condenado a sostener el peso del mundo. Si la fuente dio nombre al barrio, la escultura da nombre al proyecto.
Atlas propone recuperar esta ruina para la comunidad mediante dos acciones: la limpieza y restauración de sus muros, y la instalación de una cubierta ligera que permita acoger, bajo su sombra, las actividades de Braga 25, Capital Portuguesa de la Cultura. Así como Atlas sostiene una bóveda celestial de piedra, la ruina sostiene ahora una bóveda estructural de madera, reivindicando para este lugar marginal el protagonismo que merece.
El proyecto fue diseñado por Manuel Bouzas, con el apoyo de estudiantes de la Universidad de Cornell AAP y de la empresa gallega de paneles CLT Xilonor, y se enmarca en el festival Forma da Vizinhança, comisariado por Space Transcribers para Braga 25. Entre junio y noviembre de 2025, este festival reúne ocho instalaciones urbanas en barrios periféricos de Braga, desarrolladas por equipos emergentes de Portugal, Cabo Verde y España. Su objetivo común es expandir el programa cultural más allá del centro histórico, acercándolo a los barrios que crecieron con mayor rapidez en las últimas décadas del siglo XX y donde resulta más urgente repensar el papel del espacio público en la construcción de comunidades.
Atlas surge del estudio del barrio de las Fontainhas mediante un proceso participativo con sus vecinos. Durante las conversaciones, se identificó una necesidad fundamental: la falta de un espacio de referencia donde reunirse. A esta carencia se sumaba la presencia discreta de la ruina y su fuente, un elemento fundacional que, aunque casi desapercibido, confiere identidad y memoria al lugar. La propuesta era clara: poner en valor un pequeño patrimonio en un entorno que parecía carecer de él.
La ruina se integra en la topografía acentuada de la plaza, funcionando como muro de contención del desnivel que separa el norte del sur del barrio. El acceso se realiza desde dos frentes: por la fachada principal, precedida por un estanque de agua, o por las escalinatas laterales que conectan con la cota superior. Una acequia refuerza la simetría de la ruina, enlazando la fuente con el estanque. Aunque nunca llegó a cubrirse, la geometría de la ruina sugiere un gesto inacabado, como si aguardara ser completado. El proyecto responde a esta intuición incorporando una quinta fachada: una bóveda de madera de 6 metros de luz y 18 de longitud que se prolonga en voladizo sobre la entrada principal subrayando el acceso.
La cubierta fue construida por la carpintería local ArtWorks empleando el sistema Zollinger Lamella, ideado en la Alemania de 1920 por el ingeniero Friedrich Zollinger. Este método consiste en un entramado romboidal de listones de madera planos, ensamblados entre sí mediante pasadores y repetidos de manera modular. El resultado es una estructura autoportante de gran ligereza que, en su tiempo, se popularizó en el norte de Europa y en Latinoamérica para cubrir grandes luces con poco material, aplicándose en hangares, almacenes y cobertizos.
En Braga, la bóveda se reviste con paneles de contrachapado que absorben la curvatura y acentúan el ritmo diagonal, dejando pequeñas ranuras que permiten el paso de luz. Todo el conjunto descansa sobre una subestructura de acero construida con material recuperado del propio taller. Dos perfiles recorren longitudinalmente la bóveda y transmiten las cargas hacia la cornisa de piedra mediante piezas que evocan los tradicionales “sargentos” de carpintería. En la entrada principal, el sistema se apoya en un perfil IPE 240 sostenido por una estructura en forma de “V”, que concentra las cargas sobre un bloque de granito que descansa sobre el estanque. La secuencia completa acompaña así al agua en su recorrido: desde el origen en la fuente hasta su destino en el estanque.
La construcción se realizó íntegramente con recursos y mano de obra locales. ArtWorks, situada a apenas cuarenta kilómetros de Braga, empleó madera de pino gallego transformada en dos paneles CLT por Xilonor, en A Coruña. Las 190 piezas que componen el sistema fueron cortadas digitalmente mediante CNC, ensambladas en taller y divididas en diez segmentos transportables para su montaje in situ.
Desde su inauguración en junio de 2025, Atlas se ha consolidado como un lugar de encuentro para los vecinos del barrio de las Fontainhas. Bajo la sombra rasgada de la bóveda se han celebrado conciertos, sesiones de cine al aire libre, comidas populares, talleres, performances y presentaciones. Aunque el proyecto se concibió inicialmente como una intervención temporal, la acogida vecinal ha abierto la posibilidad de su permanencia.

Lucerna es una palabra de origen latino que designa una abertura exterior ubicada en la parte superior de un espacio para proporcionar luz y ventilación natural. Sin embargo, en su origen, Lucerna era un término acuñado por los romanos para nombrar los pequeños recipientes con aceite que producían luz en la noche, en otras palabras, las primeras lámparas de la historia. Nuestro proyecto explora la intersección entre ambas nociones etimológicas para producir una instalación temporal en el patio principal del Monasterio de la Purissima Concepció en Tortosa. Desde la Catedral de Reims hasta la mezquita de Santa Sofía, la lámpara chandelier ha jugado un papel principal en la experiencia espacial de los espacios religiosos. Nuestro proyecto pretende reinterpretar el impacto de este elemento tradicional a través de un recipiente de luz monumental que transforma el patio a través del destello y el color. Un color que desborda los límites del monasterio hasta alcanzar la calle, donde los miles de habitantes de Tortosa son invitados a descubrir y reactivar los espacios olvidados y escondidos de la ciudad.

El portal es una instalación temporal que propone una reflexión acerca de la economía circular y el uso del plástico a través de una nueva entrada para el Mercado Vallehermoso de Madrid.
El proyecto se enmarca en las jornadas de investigación sobre Economía Circular, que cada año organiza la Universidad Francisco de Victoria de Madrid. Con el objetivo de visibilizar el profundo trabajo de investigación que gravita entorno al Mercado de Vallehermoso, se propone ocupar la puerta de acceso al mercado con 3500 botellas de plástico reutilizado, poco antes de que inicien su proceso de reciclaje. Por esta razón, ninguna botella ha sido dañada o modificada, pues se han enroscado en un tablero perforado para facilitar su reutilización.
El mercado de Vallehermoso, destaca por ser un lugar muy especial dentro del barrio de Chamberí. Este lugar se ha consolidado como un referente del producto fresco y de calidad, del pequeño comercio y el producto local, de las relaciones interpersonales y los vínculos vecinales. A través de la reinterpretación de uno de los elementos más reconocible del edificio, la puerta, el proyecto busca concienciar al público de la aplicación de nuevos modelos de producción y consumo que prevengan la generación desmedida de residuos.

Cada vez que comemos, sin ser conscientes de ello, conectamos nuestro paladar a una multitud de lugares remotos: supermercados, invernaderos, granjas, almacenes, redes logísticas, cadenas de frío, vertederos... Estas anodinas arquitecturas rara vez aparecerán en las estucadas páginas de las revistas de arquitectura de moda; sin embargo, su impacto en nuestra forma de vida es mayor que la de cualquier ostentoso edificio firmado por el starchitect del momento. En conjunto, forman un vasto aparato distribuido que permite el reensamblaje de la corteza terrestre en los bloques constitutivos de la vida humana. Una arquitectura metabólica de múltiples escalas y condiciones que nos permite, con cada bocado, mantener la composición química de nuestra integridad corporal.
Concebido como un viaje a través de la arquitectura metabólica que viabiliza nuestra existencia, este particular libro de recetas ilustra cómo nuestra alimentación nos conecta a una compleja arquitectura de arquitecturas, operando a escala planetaria. A diferencia de las recetas tradicionales, que se centran en los protocolos de mezcla de los ingredientes ya disponibles en nuestras cocinas, estas RECETAS TOTALES abarcan toda la cadena infraestructural necesaria para elaborar dichos ingredientes.
Producidas por un ecléctico grupo de estudios de arquitectura y retratadas por el fotógrafo Pedro Pegenaute, cada una de ellas parte de un plato típico de la gastronomía española como catalizador a partir del cual explorar, rastrear y documentar las arquitecturas y territorios que los hacen posibles. Es en estos lugares donde la comida interseca con un sinfín de temas de relevancia apremiante, como el agotamiento territorial, las inteligencias no humanas, la geoingeniería del autodiseño, el neuromarketing, la infraestructura de datos, la biopolítica farmacoalimentaria, la circularidad residual, los derechos de los animales, la semiótica de género o el colonialismo climático, entre muchos otros.

Situada en uno de los puntos más altos de la Ciudad Eterna, la Cabane 7L es un observatorio que media entre el horizonte y los jardines de la Villa Medici, la Academia de Francia en Roma. En estos jardines renacentistas, el proyecto ofrece la oportunidad de ascender hasta el nivel de las copas de los árboles que rodean estos históricos jardines, descubriendo así una vista panorámica única. Construida completamente en madera de abeto, esta instalación efímera recibe a visitantes, residentes y artistas con el objetivo de reactivar uno de los lugares más icónicos de la ciudad. Del 22 de mayo al 29 de septiembre, acogerá diversos eventos culturales, incluyendo actuaciones, conciertos y conversaciones.
El proyecto, diseñado por Manuel Bouzas en colaboración con la Librairie 7L y CHANEL, forma parte de la edición 2024 del Festival des Cabanes. Este festival de verano reúne seis instalaciones diferentes para transformar los jardines de la Academia Francesa en un laboratorio de experimentación arquitectónica. Construido principalmente con madera, el festival gira en torno al concepto de la cabaña (cabane), sirviendo como una plataforma de diálogo entre la arquitectura, el paisaje, el arte y el diseño.
El origen conceptual del proyecto nace de comprender el contexto topográfico e histórico donde se ubica. En el siglo XVI, en las afueras de la antigua Roma, Ferdinando I de Medici transformó la residencia del cardenal Ricci, en la colina del Pincio, en una villa renacentista conocida por su arquitectura y jardines. Desde el establecimiento de la Academia de Francia a principios del siglo XIX, generaciones y generaciones de romanos han sido testigos de la evolución de los jardines de la academia, que dibujan su icónica silueta de pinos. Por el contrario, la pregunta que el proyecto plantea es: ¿Qué han observado esos árboles a lo largo de estos siglos?
La instalación consiste en un espacio público que flota a la altura de las copas de los árboles de la Villa Medici. Árboles que, aunque han crecido allí durante siglos, no permanecerán para siempre. La estructura consta de seis pórticos de madera que sostienen dos plataformas: una a nivel del suelo y otra a 7 metros de altura. La primera da la bienvenida a los visitantes y alberga eventos públicos, mientras que la segunda funciona como mirador. Cuenta con una mesa de picnic, mecedoras y bancos que permiten a los visitantes disfrutar de un descanso en el caluroso verano romano. Una escalera lineal, construida con CLT, arriostra la estructura diagonalmente, replicando el mismo número de escalones que la histórica escalera helicoidal dentro del palacio. La estructura culmina en una cubierta con forma de V que protege al observatorio del sol y la lluvia, proporcionando sombra y recibiendo la brisa que corre sobre la colina. El proyecto está diseñado para ser ensamblado y desensamblado, y para garantizar la resistencia al viento sin cimentaciones, se instalan 16 bolsas de almacenamiento de agua de 260 litros debajo de la plataforma.
El proyecto se construye con abeto laminado con certificación sostenible. La mitad del peso de la estructura es el CO2 capturado de la atmósfera durante la fotosíntesis. Todas las vigas fueron procesadas industrialmente en España por SIDO Madera y ensambladas in situ a través de colas de milano, evitando la necesidad de alternativas más complejas y contaminantes como los herrajes de acero. La madera fue enviada por barco a Roma, reduciendo significativamente las emisiones de carbono en comparación con otras formas de transporte como camiones o trenes. Esto permite reconsiderar los límites de lo local a la hora de trabajar con materiales sostenibles. Una vez en Roma, la ligereza de las vigas y su prefabricación permitieron la instalación manual entre una y dos personas, reduciendo costos, tiempo y riesgos. La construcción del proyecto se completó en tan solo cinco días.
De mayo a septiembre de 2024, el pabellón acoge diversas actividades culturales organizadas por la Villa Medici, Librairie 7L y CHANEL. Estos eventos han incluido hasta ahora conversaciones con figuras como Emmanuele Coccia y Alessandro Michele, actuaciones de François Chaignaud y Aymeric Hainaux, y conciertos de Léonie Pernet, entre otros.
La Academia de Francia en Roma - Villa Medici, fue fundada por Luis XIV en 1666. Es una institución francesa alojada desde 1803 en la Villa Medici, una mansión del siglo XVI rodeada por un parque de diecisiete acres, situada en la colina del Pincio, en el corazón de Roma. Es una institución pública nacional bajo la autoridad del Ministerio de Cultura, que cumple tres roles complementarios: alojar a artistas e historiadores del arte en residencia para estancias largas de un año o períodos más cortos; implementar un programa cultural que abarca todos los campos artísticos y creativos y que está dirigido a un amplio público; conservar, restaurar, estudiar y dar a conocer tanto su patrimonio arquitectónico y paisajístico como sus colecciones.

La naturaleza no produce desperdicios. Tampoco externalidades. Todos los flujos de materia son internalizados en un ciclo continuo. ¿Qué pasa cuando la arquitectura sigue la misma lógica? ¿Qué ocurre cuando internalizamos nuestras externalidades medioambientales?
Internalities: Architectures for Territorial Equilibrium es el proyecto comisariado por Roi Salgueiro y Manuel Bouzas para representar a España en la 19ª Bienal de Arquitectura de Venecia. El proyecto se construye en torno a una palabra que no existe: Internalities. A través de ella, la exposición explora cómo los arquitectos podemos (y debemos) minimizar las externalidades ambientales asociadas con los procesos de producción para avanzar hacia la descarbonización de la construcción.
Internalities pone en valor el trabajo de una nueva generación de estudios españoles que examinan cómo mediar en el equilibrio entre ecologías y economías. Su trabajo se caracteriza por el empleo de recursos locales, regenerativos y de baja huella de carbono. Colectivamente, contribuyen a profundizar en las ecologías regionales de materiales como la madera, la piedra y la tierra, así como en los bosques, canteras y suelos de donde provienen. Estos trabajos generan nuevos equilibrios territoriales; acuerdos entre ecologías y economías.
La forma más sencilla de definir la idea de Internalidad es en oposición a la de Externalidad, que es un concepto consolidado en las disciplinas de la economía y la ecología. El término Externalidad fue acuñado por el economista británico Arthur Pigou en 1920 para describir los “costes indirectos que afectan a personas y territorios que no mantienen relación con la elaboración de un producto”. De acuerdo con esa definición, son externalidades el conjunto de repercusiones, subproductos, residuos, emisiones y desechos que subyacen, no cuantificados, a los procesos habituales de producción. Uno de esos procesos es la construcción, que es responsable del 37% de las emisiones globales de CO₂. La construcción genera externalidades cuando extraemos materiales, quemamos energías, desplazamos oficios locales, producimos residuos y generamos emisiones. Las externalidades ocasionan, así, un grave desequilibrio entre los edificios que construimos y los territorios que afectamos. Combinadas, constituyen la causa central de la crisis medioambiental que Carlo Ratti pretende abordar en esta bienal.
La exposición se estructura en torno a cinco ejes de internalidad para la descarbonización en España: Materiales, Energía, Oficios, Residuos y Emisiones. Cada eje ha sido abordado por un equipo de arquitectos y fotógrafos locales que han estudiado un territorio y recurso concreto de la geografía española.
La estructura de la exposición consiste en una sala central que actúa como introducción y cinco salas perimetrales que presentan los temas de investigación. Todos los documentos se han generado exclusivamente para la muestra. La sala central incluye 16 obras recientes de arquitectura y paisaje realizadas por distintos estudios de la península ibérica. Cada equipo contribuye con dos maquetas que establecen un diálogo entre dos espacios materiales: el de extracción y el de construcción. Las salas perimetrales albergan instalaciones físicas y fotografías de gran formato. La exposición está íntegramente construida con los materiales protagonistas de la muestra, con un papel destacado para la madera procedente de montes vecinales en mancomún de Galicia.
La exposición está promovida por el MIVAU, AC/E y AECID, con el apoyo de FINSA y de la Fundación Arquia. La exposición muestra el trabajo de los siguientes participantes: Abalo Alonso, Natura Futura, Bamba Studio, BeAr, Bosch.Capdeferro, Branco del Río, Camps Felip, López Rivera, H arquitectes, Isla, Josep Ferrando, Pedro García, Mar Puig, Manel Casellas, KAUH, Munarq, Peris+Toral, Sergio Sebastián, TAKK, Ted’A, Daniel Ibáñez, Carla Ferrer, María Azkarate, Estar, Luis Díaz, Anna & Eugeni Bach, Caterina Barjau, Lucas Muñoz, Joan Vellve, Ana Amado, Carles Oliver, David Mayol, y Milena Villalba.

350.000Ha
La 45ª edición de ARCO 2026 presenta como eje central la temática de “dos espacios dentro de la feria”. A este binomio responde nuestra propuesta: por un lado, un espacio construido, el Guest Lounge, y por otro, un espacio evocado, los bosques del noroeste peninsular que ardieron de forma descontrolada durante el pasado mes de agosto.
El título del proyecto, 350.000 Ha, hace referencia al número total de hectáreas calcinadas durante aquellos trágicos incendios, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica. 150.000 de ellas, tan sólo en la provincia de Ourense. Agosto de 2025 puede ser recordado como uno de los meses más oscuros de la historia reciente, o también, como el instante en el que una nueva conciencia ciudadana comenzó a dibujarse entre sus cenizas.
El proyecto propone un Guest Lounge articulado en torno a dos ideas:
Paleta Material: Construir la totalidad del proyecto con madera recuperada de los bosques incendiados donde actualmente se están realizando labores de limpieza.
Lumbre: Explorar la atmósfera primitiva y cautivadora del fuego, entendido como una fuerza capaz de reunir a las personas en torno a su cálida luz, tal y como lo hará este espacio durante la feria.
PALETA MATERIAL
Según datos recientes, los incendios generaron 1,5 millones de toneladas de madera quemada, casi la mitad del volumen anual de cortas. Al contrario de lo que podría pensarse, la mayor parte de la madera solo presenta daños superficiales y conserva un núcleo interior sólido y aprovechable. El sector forestal ha advertido de la necesidad de retirar la madera en los próximos seis meses para evitar su deterioro y el riesgo de plagas. Desde septiembre, FINSA, nuestro principal apoyo colabora activamente en la restauración de estos bosques y en el aprovechamiento temprano del material. En nuestro proyecto se movilizan hasta cuatro tipos de aprovechamientos:
Costeros: los cuatro segmentos exteriores de la corteza calcinada que se retiran antes del aserrado. Habitualmente se trituran para tableros, pero aquí se reutilizan como revestimiento.
Madera aserrada: el núcleo interior intacto se corta y emplea estructuralmente en la construcción de unos planos de luz que servirán como lumbre.
Chapa: mediante el “pelado” del núcleo interior se obtienen finas láminas de 2 a 3 mm, utilizadas tradicionalmente en contrachapados. Estas chapas revestirán la piel de la Lumbre.
Tablero de fibras: ramas, cortezas y troncos inutilizables se trituran para producir tableros OSB, empleados en este caso como revestimiento del restaurante.
LUMBRE
El proyecto plantea construir una lumbre de escala monumental, capaz de congregar a los visitantes en torno a una atmósfera cálida, acogedora y cautivadora. Imaginamos las siluetas de las personas recortadas a contraluz, como en un teatro de sombras chinas, en un espacio en penumbra donde una luz suave destaca frente al estruendo visual del resto de la feria.
Buscamos provocar una experiencia hipnótica de congregación, como el Sol instalado por Olafur Eliasson en la Tate Modern en 2003. Pero también un ambiente íntimo, casi doméstico, que remita a la lumbre de las velas de la película Barry Lyndon (1975), filmada por Stanley Kubrick. Un espacio que invite al descanso individual, como en la pintura de Godfried Schalcken Hombre con barba leyendo a la luz de una vela (1707). Y todo ello construido a partir de una constelación de elementos únicos pero afines, evocando la familia de lámparas Akari de papel que Isamu Noguchi fabricaba en Japón.
ATMÓSFERA
El proyecto se organiza en torno al contraste entre luz y oscuridad. Seis planos diagonales de luz se suspenden a 4 metros del suelo mediante trusses metálicos. Estos planos, que actúan como lámparas, están recubiertos por finas chapas de madera que reciben la luz proyectada por unos focos. Estos cuelgan de otro truss que es independiente y ajustable. Esta lumbre se dirige hacia un espacio rectangular oscuro, donde los espectadores descansan, de manera informal. Alrededor, se disponen el bar, el ropero, los espacios de los patrocinadores y un muro diagonal que divide el rectángulo en dos triángulos: uno oscuro, destinado al Barlounge, y otro dorado, que acoge el restaurante y una sala VIP privada.