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Convertir un local convencional de apenas 18m2 en una tienda de calzado donde el cuidado por el diseño sea su gran emblema, se convierte en el reto de este proyecto. A través de la pasión por los materiales y la búsqueda de la sencillez, se propone un espacio elegante, donde se muestra sensibilidad en la resolución de cada detalle. El espacio queda definido por sus tres paredes principales, las cuales son diseñadas con la máxima delicadeza, recibiendo cada una su particular función.
La primera, dedicada a la exposición de producto, se reviste de piedra. Unas delgadas láminas de acero nacen de las llagas de la piedra, y generan unas baldas continuas sobre las que se disponen los zapatos. El carácter frío y neutro de la piedra y el acero, otorga protagonismo al producto, que, bañado por las tiras de luz, adquiere un aura especial.
Por su parte, la pared opuesta toma un carácter radicalmente contrario. La madera se convierte en el principal material, y a partir de ella, se diseña un mueble que cumple diversas funciones. Por un lado, se crea un banco, que, revestido de piel a modo de sillón, permite al usuario probarse cómodamente los zapatos. De igual manera, se genera un espacio de mostrador, que, acompañado de un bloque sólido de terrazo, acota el espacio de venta. Asimismo, funciona como espacio de almacenamiento, habilitando diversos cajones y baldas donde guardar el calzado.
Por último, el lado directamente enfrentado a la entrada se reviste de espejo, enfatizando la sensación de profundidad y acotando un generoso espacio para la prueba del calzado.

El deseo de potenciar las cualidades de un local ya de por sí sugerentes, convierte este proyecto en un reto ambicioso. Para ello, la intervención se reduce a tres gestos cuya carga conceptual permita entender el espacio de un determinado modo.
En primer lugar, un dispositivo perimetral recorre la tienda a lo largo de su fachada, y cambia su condición según el uso. Esto hace que dicha pieza pueda convertirse indistintamente en espejo, estantería, banco o maceta. Su versatilidad envuelve el proyecto y aporta unidad a toda la composición. Como elemento bisagra, se proyecta un mueble longitudinal que, por un lado, actúa como mostrador y, por otro, como filtro entre espacios. La zona más pública y comercial se separa intencionadamente de una zona de servicios que funciona como oficina, baño, probador y acceso al almacén. Por último, el diseño más característico de la tienda se ubica en el centro del espacio público. Se plantea un volumen escultórico cuya función principal reside en organizar el espacio de venta y, por medio de dos pasos, establecer una jerarquía de uso. En el centro de la composición, y de manera perpendicular a la pieza, se dibuja una gran mesa en voladizo. Los imponentes 8 metros de largo dictan un recorrido radial alrededor del cual el cliente descubre el producto.
La potencia volumétrica de los elementos proyectados, contrasta con la neutralidad de sus tonos. La paz que se busca transmitir permite crear una atmósfera donde el producto sea el gran protagonista.

Casa Musica aparece como la nueva propuesta de valor de la firma Casa Neutrale. Después de Casa Coffee, Casa Day & Night y Casa Wine Bar, desarrollamos este cuarto proyecto en el que, una vez más, se investiga profundamente en el desarrollo de nuevos conceptos. Después de trabajar primero con el café, luego con la comida y finalmente con el vino, ahora es la música la que se convierte en protagonista del espacio. Se propone un espacio íntimo y acogedor donde cada solución arquitectónica es estudiada al detalle con el objetivo de alcanzar una calidad del sonido fuera de lo común.
Con esta voluntad inicial, se plantea un espacio cuya atmósfera trabaje en favor de la narrativa del proyecto. Para ello, se desarrolla una singular estrategia con la cual se define toda la intervención. Por medio de un recurso como es el bloque de hormigón se construye la identidad del espacio. El apilamiento de estos bloques comienza a dar forma a los principales elementos de diseño. Entre ellos, las barras y las bancadas se convierten en protagonistas esenciales de las dos grandes salas. De este modo, se consigue uniformidad en el empleo de recursos y coherencia en la construcción del ambiente.
Una vez levantadas los principales volúmenes, se comienzan a aportar toques de calidez mediante el empleo de otros materiales. La madera oscura remata las bancadas y construye el mueble del DJ. Por su parte, la piedra dibuja toda una mesa alta que ata entre sí los huecos que miran a la calle. Los toques de acero aportan sofisticación a toda la composición. Por último, las superficies de techo son proyectadas con celulosa hasta conseguir un aspecto oscuro y sombrío que recuerda a una especie de gruta.
El resultado es un espacio dividido en dos plantas. Una primera zona a pie de calle funciona como restaurante de noche. Su atmósfera armoniosa y calmada recibe a los comensales. Por su parte, la planta sótano se proyecta con mimo para el disfrute de la música. El aspecto de cueva envuelve la escena y genera una sensación donde el sonido se experimenta de manera singular.

Ubicada en pleno corazón de Valencia, el nuevo espacio para la marca PAU se concibe como su buque insignia. A través de un profundo proceso de experimentación se rediseña desde su identidad de marca hasta la definición de cada detalle del nuevo espacio de venta.
Este espacio reinterpreta y encuentra inspiración en los antiguos palacios del s. XVIII y XIX donde la concatenación de salas ensalzaba la experiencia espacial. La planta cuadrada es dividida en una retícula de nueve espacios. Como resultado, una suma de 8 salas + 1, nueve cuadrados perfectos dotados de un carácter particular. La flexibilidad de esta disposición permite combinar indistintamente la exposición de colecciones, el desarrollo de eventos o la puntual venta privada. La secuencia de perspectivas cruzadas ensalza la condición museística del espacio a la vez que ofrece una presentación escenográfica y flexible de los productos en venta.
De entre las nueve salas, es el espacio central el que adopta una identidad característica. Manifiesta su singularidad a través del color y actúa como nexo; por un lado, conecta verticalmente las dos plantas y, por otro, ordena y articula los ochos espacios perimetrales. En su interior, una imponente escalera concebida como una escultura de microterrazo rojo, se convierte en el elemento central del proyecto.
Si bien el empleo de la geometría caracteriza este espacio, también se traslada al resto de salas. Unas contundentes piezas de microterrazo neutro y volumen puro ordenan el espacio y permiten realzar los productos allí expuestos. Por su parte, los pasos entre salas quedan enmarcados por medio de un revestimiento de piedra local valenciana, un gesto que enfatiza la contundencia geométrica de las transiciones y acentúa su profundidad.
En definitiva, este singular espacio invita a reflexionar sobre los nuevos códigos de venta, y propone una experiencia de compra basada en la rotundidad espacial y la cualidad material de sus atmósferas.

La experiencia de venta se convierte en el objeto de estudio de esta nueva tienda. Para ello, se trabaja en la confección de un recorrido por el cual el visitante descubre diferentes formas de exposición. El recinto rectangular y monótono que se toma como punto de partida, se moldea con el fin de perseguir un espacio singular donde las geometrías adquieren una importancia sustancial.
De este modo, se distinguen dos espacios que se suceden linealmente. El primero es empleado como carta de presentación y se encarga de exponer en sus diversos dispositivos el producto destacado. El escaparate, la pantalla interactiva y las baldas de exposición actúan como reclamo. El plano de acceso se quiebra e invita al usuario a adentrarse en su interior.
A continuación, el espacio circular se erige como el gran centro del proyecto. Tras atravesar un gran dintel de coronación, el techo se descomprime y se accede un espacio donde se enfatiza la sorpresa. Mediante la creación de una enorme cúpula, se dibuja una atmósfera en la cual la citada rotundidad geométrica entra en escena. Esta se ilumina cenitalmente y baña de luz el espacio. Acompañando a este gesto, una serie de baldas de exposición rodean el espacio y abrazan al usuario de forma concéntrica.
Los tonos neutros definen la paleta de materiales. La piedra campaspero se combina con diversos revestimientos de mortero. De esta manera, se establece un diálogo sincero entre contenido y continente. La expresividad geométrica se contrarresta con tonos calmados, enfatizando así la importancia del producto.

La identidad de marca y la experiencia de venta se convierten en valores fundamentales en la concepción de este proyecto. La necesidad de transmitir unos valores saludables explica la apuesta por el uso del color. El proyecto hace del verde su gran protagonista e inunda el espacio de manera radical. Esta estrategia de diseño requiere de un exclusivo cuidado de cada detalle. Convertir un único color en actor principal del proyecto obliga a crear un repertorio de soluciones constructivas donde todo guarde relación. De ese modo, se apuesta por la variedad en el empleo de materiales, pero no nos olvidamos de realizar una selección en la cual cada tono empasta con el de al lado. Un ejercicio ambicioso cuyo resultado ofrece una atmósfera peculiar y, sobre todo, única.
Por su parte, la experiencia de venta no puede ser entendida si no es a través de una estrategia muy conceptual. La sucesión de espacios caracteriza un proyecto cuya longitudinalidad se intuye como hándicap. Para solventarlo y sin caer en el recurso de la compartimentación, se juega con la altura del local y se dibujan tres estancias.
En primer lugar, una gran barra revestida de cerámica funciona como elemento de bienvenida y combina la exposición de producto con la preparación del mismo. Seguidamente, se levanta un anfiteatro que recibe una doble función: sirve de graderío para los comensales, y resuelve el desnivel por medio de una escalera integrada. Por último, en la zona más elevada se coloca el comedor, una sala rodeada de bancadas y flanqueada por vegetación. El color de estas plantas se mezcla con el resto de tonos verdes, en un claro deseo por construir una identidad que caracterice la filosofía de esta nueva marca.

Redcast Heritage apuesta por la tradición y la artesanía. La búsqueda de la atemporalidad se pone de manifiesto por medio de un espacio showroom donde la exposición de cada pieza toma un aura espacial. La cuidada selección de prendas japonesas de calidad se distribuye estratégicamente en el espacio. Partiendo de estas ideas, el proyecto investiga dos conceptos: la introducción de materiales innovadores y sostenibles y la exploración de nuevos dispositivos de exposición.
En la primera de las materias, se propone una combinación de texturas que guarda relación con la identidad de la marca. La expresividad material aporta una apariencia que responde al paso del tiempo. Los tonos ocres se consiguen por medio de dos materiales caracterizados por sus cualidades sostenibles. Por un lado, se emplean paneles de Honext como revestimiento vertical. Este material, fabricado mediante fibra de papel, funciona como telón de fondo sobre el que se expone la ropa. Por otro lado, se introduce el Fetdeterra, bloques de tierra compactada cuyo apilamiento forma diversos dispositivos de exposición. Esta paleta se combina con el acero, el cual contrasta con lo anterior y aporta una estética limpia, depurada y moderna.
Relativo a la forma de exposición, la tienda combina diferentes tipos de soporte. Por un lado, se proyecta un alzado que, aprovechando la longitudinalidad del espacio, dibuja un paramento vertical cubierto por los citados paneles de Honext. Unas pletinas de acero en forma de T soportan una barra continua sobre la que descansan las prendas. Frente a ello, se proyecta otro alzado del mismo material que integra una serie de baldas de acero. Estas cuelgan de un sistema de cables atados a suelo y techo. Esta exposición horizontal se combina con un tercer dispositivo que nace del suelo. Un conjunto de ladrillos de Fetdeterraforman dos franjas lineales sobre las que se colocan zapatos. Por último, se apilan piezas de este mismo material hasta crear dos cuerpos centrales. Uno de ellos hace las veces de mostrador, mientras que el otro funciona como pieza rotonda.

El portal es una instalación temporal que propone una reflexión acerca de la economía circular y el uso del plástico a través de una nueva entrada para el Mercado Vallehermoso de Madrid.
El proyecto se enmarca en las jornadas de investigación sobre Economía Circular, que cada año organiza la Universidad Francisco de Victoria de Madrid. Con el objetivo de visibilizar el profundo trabajo de investigación que gravita entorno al Mercado de Vallehermoso, se propone ocupar la puerta de acceso al mercado con 3500 botellas de plástico reutilizado, poco antes de que inicien su proceso de reciclaje. Por esta razón, ninguna botella ha sido dañada o modificada, pues se han enroscado en un tablero perforado para facilitar su reutilización.
El mercado de Vallehermoso, destaca por ser un lugar muy especial dentro del barrio de Chamberí. Este lugar se ha consolidado como un referente del producto fresco y de calidad, del pequeño comercio y el producto local, de las relaciones interpersonales y los vínculos vecinales. A través de la reinterpretación de uno de los elementos más reconocible del edificio, la puerta, el proyecto busca concienciar al público de la aplicación de nuevos modelos de producción y consumo que prevengan la generación desmedida de residuos.

El principal deseo del proyecto reside en adecuar el edificio a las necesidades del presente, entendiendo la intervención como una oportunidad para actualizar su funcionamiento sin alterar su esencia. Lo que antiguamente era concebido como dormitorios para los profesores, vinculados a un uso interno y restringido, cambia ahora su condición y pasa a convertirse en una biblioteca municipal, abierta al público y destinada a fomentar la actividad cultural y educativa del entorno.
La propuesta actúa sobre la totalidad de la planta primera con el objetivo de integrar este nuevo programa dentro del conjunto del edificio. La intervención busca ordenar los espacios existentes y dotarlos de una estructura clara que facilite su uso. Para ello, se diseña un nuevo núcleo de comunicación vertical que se adosa al edificio en el centro de la configuración. Su forma semicircular permite resolver la conexión entre plantas de manera eficiente, al tiempo que introduce una geometría reconocible que organiza la distribución.
En correspondencia con la zona de llegada, se proyecta un espacio de acogida que completa el semicírculo y define su perímetro mediante una bancada continua de madera. Este elemento no solo delimita el ámbito de acceso, sino que también ofrece un lugar de estancia y espera, reforzando la condición pública del nuevo uso. Desde este punto se accede a un gran pasillo longitudinal que actúa como eje vertebrador de la planta. Esta franja principal distribuye el acceso a las distintas salas y dependencias de la biblioteca, estableciendo una circulación clara y directa.
El pasillo se reviste con un panelado de madera que le confiere unidad y presencia. Este revestimiento continuo enfatiza los accesos a cada uno de los espacios, integrando puertas y elementos funcionales en un plano homogéneo. La materialidad elegida contribuye a generar una atmósfera cálida y adecuada al carácter del programa.
La madera se combina con la incorporación puntual de linóleo rojo en determinadas estancias, introduciendo un contraste cromático que aporta identidad sin alterar la sobriedad del conjunto. Frente a estos elementos, el blanco se emplea en la mayor parte de paramentos verticales y techos, favoreciendo la luminosidad y aportando neutralidad al espacio. Esta decisión permite destacar la singular cubierta de bóvedas existente, que se mantiene como uno de los rasgos más característicos del edificio. La intervención, por tanto, pone en valor sus cualidades originales al tiempo que adapta la planta a un nuevo uso, configurando un espacio funcional, ordenado y coherente con la actividad que alberga.

La necesidad de ofrecer a su clientela una experiencia innovadora y adaptada a los tiempos que corren, lleva a Madreamiga a plantear una transformación que actúa en todos los niveles. Uno de ellos -quizás el más evidente- tiene que ver con la imagen. El nuevo rostro de Madreamiga debe proponer una arquitectura a la altura de esta renovación y, para ello, estudio DIIR plantea tres estrategias:
Estrategia 01 – Los valores: el proceso comienza con un exhaustivo análisis de la nueva filosofía e identidad de marca. El giro 360 al cual queda sometido el concepto general de la firma, propone una estética que afecta a toda su imagen digital (web, redes sociales…) y que, en consecuencia, también debe hacerse palpable en el espacio físico. Se trabaja con infinidad de paletas de materiales hasta alcanzar una atmosfera capaz de reproducir fielmente aquello que la marca transmite en el mundo online.
Estrategia 02 – La panadería tradicional: en ese sentido, se apuesta por líneas depuradas, tonos neutros y materiales nobles. Su máxima: reinterpretar la calidez de las panaderías tradicionales. El tablero DM precortado en módulos de 10x10 invade el espacio y otorga una visón artesanal gracias a su exquisita ejecución. El mortero fino recubre paredes y techos, y su textura y apariencia se relaciona con la masa y la harina. Por último, la uniformidad del acero funciona como base de exposición. Su carácter neutro eleva el producto, el cual se convierte en protagonista.
Estrategia 03 – La réplica: el deseo de extrapolar un concepto físico a numerosos espacios pasa por plantear un sistema de dispositivos cuya simplicidad los haga fácilmente replicables. Son cuatro: la fachada (1), la cual actúa como primer filtro y busca siempre la máxima apertura. La estantería de exposición de pan (2), funciona como intersticio entre el espacio público y el obrador. Entre ambos, la vitrina de exposición neutra (3) y la vitrina de colmado (4) completan la muestra general de producto. La caracterización de estos elementos es capaz de definir el espacio y adaptarse a la morfología de cada local.

La primera tienda de la firma Neutrale en Barcelona continua la exploración iniciada en espacios anteriores. Una vez más, la estética mediterránea se apodera de la atmósfera y lo hace, en este caso, empleando nuevos recursos estéticos. La identidad de marca y la experiencia de venta, dos de los conceptos más investigados desde la práctica profesional del estudio, vuelven a situarse en primera línea.
En primer lugar, se aprovechan las excelentes cualidades del local para sacar a relucir las ventajas del espacio. En ese sentido, se limpia visualmente cualquier tipo de barrera física y se establece una estrategia radical y valiente. La introducción de dos dispositivos define por completo el espacio. Un muro curvo dibuja la geometría del espacio y, en consecuencia, plantea una experiencia de venta singular. Su ubicación propone un recorrido radial, a través del cual el usuario disfruta de la exposición de prendas. Por su parte, un graderío de tres escalones funciona como pieza de bienvenida. Su carácter longitudinal no solo es aprovechado para exponer producto sino que, además, hace las veces de mostrador. Ambos elementos miran a la calle a modo de escaparate y “abrazan” al cliente desde el momento que accede.
Esta exploración de nuevos dispositivos de exposición debe ser complementada con una cuidada selección de materiales. El deseo por enfatizar la austeridad y pulcritud del espacio, lleva a utilizar solamente tres materiales. Muro y bancada son realizados en su totalidad con Fetdeterra, una solución compuesta de bloques de tierra compactada cuyo apilamiento ofrece versatilidad. Un material que, además de ser km.0 y destacar por sus excelentes cualidades sostenibles, aporta un tono terroso que nos traslada a la esencia balear. Esta solución, masiva y contundente, contrasta con las piezas de exposición de acero. El carácter tectónico de burros y baldas, aporta una estética limpia y depurada. Por último, se emplean tejidos a modo de cortinas. La sinuosidad de estos elementos dialoga con la monumentalidad de los bloques macizos.

El deseo de apertura guía el diseño de la nueva Casa SO. Una vivienda que tiene la firme convicción de explorar un planteamiento tipológico que hereda ideas de proyectos anteriores y que encuentra en este espacio su máxima expresión. La creación de un sistema de jerarquía y orden dibuja un tablero de juego donde cada espacio responde a la premisa principal del proyecto: ofrecer ambientes conectados que, a su vez, sean capaces de reclamar la independencia que cada uno de ellos merece. Una especie de infraestructura con voluntad mutable.
Si bien esta atrevida propuesta demanda de una organización depurada, la forma de aplicarlo debe realizarse a través de una aproximación sensible e incluso descarada. Por ello, se plantea una organización estratégica radical y contundente. Se divide la huella de la vivienda en tres bandas de tamaño similar. Es así como conceptualmente se habilitan tres franjas programáticas que irán poco a poco colonizándose. La transformación de los ejes divisorios en muros equipados permite acotar toda la planta. Estos elementos pasan a convertirse en líneas fundamentales en el planteamiento general ya que no solo toman función servicial a modo de armarios, sino que además van perforándose para habilitar los pasos entre estancias. El resultado es una secuencia de vistas encuadradas que ensalzan la continuidad y amplitud de toda la composición.
Por su parte, el inicio y final de estas franjas se abren por completo hacia el exterior con el fin de establecer una relación evidente con lo que sucede fuera. Es así como se consigue un esquema flexible que enfatiza ese acceso a la luz natural. Los espacios servidores se concentran en el centro de la composición liberando por completo todo lo que ocurre alrededor. Este esquema de orden se replica en todas las plantas del proyecto con el deseo de llevar el concepto hasta sus últimas consecuencias.
En lo referido a la estética, la combinación de materiales neutros y ocres define una atmósfera que respira armonía y se acerca a los ideales mediterráneos. El ladrillo se utiliza como el hilo conductor que da forma a la narrativa del proyecto. La versatilidad de esta solución material ayuda a construir el contenido y continente de toda la casa, mientras que su expresividad da carácter a cada atmósfera. Ese ladrillo se combina con otros materiales también naturales como la madera de roble o el mármol travertino. Conectando plantas, una imponente escalera realiza en acero inoxidable preside el hall de entrada y da la bienvenida.

Los sólidos principios sobre los que se cimenta la marca Neutrale buscan ser trasladados a un espacio físico. La sostenibilidad, el respeto por el medio ambiente o la concienciación acerca de los nuevos métodos de consumo son algunos de los valores que construyen su identidad. Todos ellos se incorporan al proyecto con la firme intención de iniciar un interesante reto que tiene como fin enriquecer la experiencia de venta.
Less but better constituye uno de los principales lemas de Neutrale, y desde este planteamiento nace el proyecto. En primer lugar, y después de un estudio exhaustivo de las características del local, se toma la decisión de respetar su arquitectura original. Seguidamente, se proyectan una serie de pequeñas, cuidadas y, sobre todo, estratégicas intervenciones cuyo deseo es reconfigurar el espacio y entender cada rincón de una forma especial.
Una gran nave longitudinal define la sala principal, un espacio de bienvenida que actúa como carta de presentación de la marca. El imponente basamento de granito sobre el que se sustenta la fachada inspira algunas de las sucesivas intervenciones. A modo de guiño, se diseñan dos bancadas de granito colocadas a ambos extremos de la nave. Al fondo del espacio, se diseña un amplio mostrador reservado exclusivamente para la venta de café. Este modelo híbrido ofrece la posibilidad de experimentar con la tipología e introducir usos novedosos que dinamizan el espacio. El consumo de café y la exposición de prendas conviven a la perfección en un mismo lugar.
La línea definida por el basamento de granito se emplea como referencia para revestir el resto de paredes. Para ello, se emplean unos paramentos de la marca Honext, un material innovador y sostenible, elaborado a partir de residuos celulósicos prensados. La reutilización de los recursos forma parte de su planteamiento circular, una visión compartida con la propia marca de Neutrale. Además, sus cualidades estéticas ofrecen la posibilidad de unificar el conjunto y aportar un carácter acogedor a este espacio de bienvenida.
Por su parte, la intervención en la zona trasera sigue los mismos principios. Se diseña un sofá cuya ubicación determina el uso de este espacio. Los tejidos sostenibles que la propia marca fabrica son empleados para revestir este elemento. También se trasladan a la gran cortina que hace las veces de probador, a la vez que da carácter a este espacio. Por último, una moqueta especial reviste el plano horizontal y dota de calidez a este ambiente.

El Mediterráneo ha sido en palabras de la propia comisaria Marina Folkidis, “una criatura incontrolable y agridulce”. Su hegemonía cultural lo ha convertido a lo largo de los siglos en un permanente foco de atención. El cruce de culturas, ya sea por medio de guerras o alianzas, ha transformado la historia mundial y lo ha distinguido como el más reconocido lugar de confluencia. Es pertinente, por tanto, partir de estas premisas y aprovecharse de ese caldo de cultivo para imaginar escenarios de convergencia. Lugares de interacción que, por un lado, imaginen nuevas formas de relación, pero por otro, recurran al imaginario colectivo que esta región lleva en sus adentros. Un espacio donde el folclore y la contemporaneidad tengan cabida. Una manera de abordar un futuro que a la vez que es incierto, ha de ser colaborativo, solidario y festivo, como la esencia más intrínseca del pueblo mediterráneo.
Por tanto, qué mejor punto de encuentro que aquel que apuesta por la apertura y, sobre todo, por la interacción de sus visitantes. Un espacio que por fin huye de restricciones y se colmata por medio de una serie de dispositivos que combaten el reciente aislamiento al que nuestra sociedad se ha visto sometida. La plaza, la verbena, la carpa, el banco, la barra, la mesa... Todos ellos elementos recuperados de nuestra tradición popular. Y cuyo fin reside en imaginar escenarios donde el transcurrir del tiempo no puede ser entendido sino a través de la celebración y la vida en comunidad.
Frente a la disputa y el desconcierto que reina en nuestros días, nuestro enfoque aborda este reto como la oportunidad de afianzar una red de alianzas. Si bien los grandes océanos representan la hostilidad, las calmadas aguas del mediterráneo reflejan amabilidad. Esa invitación a la pausa y la reflexión es lo que persigue este espacio. El deseo por construir un futuro coherente y respetuoso pasa por la interacción de sus participantes, y es en esa experiencia temporal, donde la celebración de la vida adquiere sentido.

El enfoque innovador de una cocina que tiene como principal premisa elevar su producto, encuentra continuidad en el espacio. Así, Tonton nace de una ambiciosa apuesta culinaria donde cocina y espacio no pueden entenderse el uno sin el otro. La modernidad de su producto de vanguardia encuentra similitudes con la sofisticación de los recursos estéticos empleados. No sin olvidar, la importancia y defensa de la tradición. El espacio es proyectado atendiendo cuidadosamente a la preexistencia. Las imponentes cualidades espaciales de este local, así como la expresividad de su construcción, son potenciadas al máximo para sacar a relucir la esencia de este maravilloso lugar.
Dos ambientes bien diferenciados definen este restaurante. En primer lugar, se proyecta una zona de bar que es entendida como espacio de bienvenida. Una antesala de ambiente relajado e informal donde se advierten los notas características de una estética depurada. Una gran barra acompañada de mesas y taburetes de carácter desenfadado definen esta sala. En segundo lugar, se proyecta un gran comedor donde cada rincón respira diseño. Este espacio, el corazón del proyecto, se cubre mediante una singular cubierta de madera a dos aguas. El recinto, prácticamente cuadrado, se organiza estratégicamente para albergar una serie de bancadas cuya flexibilidad admite diversas disposiciones. De este modo, se aprovecha la versatilidad de estos elementos para proporcionar un esquema de organización que facilita tanto las comidas en grupo como las cenas o eventos de carácter más privado.
La necesidad de crear una ambiente acogedor pasa por conseguir una selección de materiales acertada. En ese sentido, adquiere una notable importancia la apuesta por encontrar un diálogo responsable entre lo nuevo y lo viejo. Los materiales existentes como la madera o el ladrillo se relacionan sutilmente con las nuevas aportaciones. Las singulares piezas de fábrica definen las nuevas construcciones y establecen un hilo conductor que caracteriza todo el proyecto. Esta solución, acompañada de otros materiales más innovadores como el acero o los textiles, permite crear una atmósfera enigmática en la cual es posible disfrutar de una experiencia relajada pero, a su vez, sofisticada.

La geometría cuadrada que define la planta se reorganiza con el fin de conseguir el esquema funcional y limpio que la firma persigue. Para ello, se proponen una serie de estrategias conceptuales cuya misión pasa por estructurar el espacio y entender cada uno de los rincones.
En primer lugar, la barra, uno de los elementos más característicos del café de especialidad, se ubica en el extremo trasero y se le dota de gran carga expresiva ya que se recubre por completo con granito. Funciona como telón de fondo y, a la vez, como lugar de referencia. Por su parte, el resto del espacio queda rodeado en tres de sus lados por una bancada perimetral que recibe el mobiliario. Este gesto persigue tres claros objetivos: aporta unidad al conjunto, libera el espacio central y ensalza la amplitud de la sala. En el centro de la composición, y guardando relación con la gran barra, se diseña una mesa de granito que destaca por su versatilidad. Actúa como soporte de diversas actividades. Entre otras, puede ser empleada convencionalmente para comidas, como mesa de DJ, o como barra de exposición de producto.
Si bien este proyecto emplea recursos estéticos que permiten entenderlo como continuación del anterior local, se busca crear nuevas señas de identidad que lo hagan único. El uso del color o la geometría de las piezas cerámicas otorgan un aire fresco a la vez que combinan con otros recursos que refuerzan la identidad que la marca refleja en sus sedes.

Palenqe es concebido desde la improvisación y la innovación. Un proyecto experimental que, lejos de someterse a las reglas de un programa determinado, construye un tablero de juego donde todo tiene cabida. Una especie de soporte de actividades espontáneas. Una máquina polivalente cuyo valor conceptual debe ser entendido a través de la sorpresa.
El recorrido adquiere una relevancia significativa en el entendimiento de la propuesta. Una monumental puerta de acero enmarca su enigmático acceso. Seguidamente, una sala de proporciones cuadradas da la bienvenida a los visitantes. Este espacio, revestido en granito en suelo y pared, sirve de antesala de la experiencia inmersiva que tiene lugar a continuación.
A partir de aquí una gran nave dibuja el espacio principal del proyecto, el cual queda caracterizado por dos elementos notables. Por un lado, el sistema de luminarias. Unas de ellas proyectadas en forma de apliques. La otra, de enormes proporciones, es diseñada para descolgar e iluminar linealmente toda la sala. Por otro lado, el panelado de acero que cubre de manera enteriza uno de los alzados. Estos frentes esconden una de las primeras sorpresas del espacio. Dos de ellos se abaten y descubren en su interior una cocina completamente equipada para el uso que pretenda albergarse. A modo de búnker, este espacio secreto promueve la capacidad mutable del espacio.
Al final de la sala, se intuye un graderío que cumple una doble función. Sus generosas dimensiones permiten exponer producto o, a modo de anfiteatro, acoger público sentado. Además de esto, la cortina que recorre todo el alzado trasero esconde otro uso. Tras ella se desvela una especie de escenario equipado con un equipo de sonido de última gana. Este alzado, recubierto de nuevo en granito, funciona como telón de fondo y, gracias a su peculiar estética, aporta al espacio una identidad característica.
En definitiva, Palenqe fomenta el diseño al servicio de una plataforma colaborativa y singular. Un concepto atrevido donde los programas se hibridan para poner en valor la flexibilidad del espacio. La estética radical y la crudeza en el uso de los materiales se complementan con una sofisticada atención al detalle. Todo se diseña minuciosamente para lograr una narrativa limpia, sencilla y expresiva.

espacio DIIR es la nueva casa de DIIR. Un laboratorio de experimentación cuyo concepto va más allá del tradicional estudio de arquitectura. Abierto a la calle y en pleno contacto con el barrio de Chamberí, este espacio no esconde nada. Su razón de ser no solo tiene la voluntad de mostrar y difundir el arte de la arquitectura, sino que persigue el firme objetivo de mezclar el trabajo del día a día con una actividad cultural de primera línea.
espacio DIIR refleja fielmente los cuatro pilares que definen el trabajo DIIR. Un espacio que habla de rigor a través del dominio de la técnica. De sensibilidad a través del respeto por el material y la atención al detalle. De atemporalidad a través de la neutralidad de su diseño. Y de resonancia a través de la habilidad por generar impacto. Buen reflejo de ello es la mesa de 6 metros de largo que da la bienvenida. Esta pieza escultórica se convierte en la gran protagonista del espacio. Su cuidado diseño mezcla sofisticación y artesanía y, de este modo, ejemplifica los valores del estudio.
Esta primera sala se concibe como un espacio de acogida y reunión. Sus dos grandes escaparates establecen un interesante diálogo con la calle Covarrubias. El carácter polivalente de este espacio, solo colonizado por la mesa en voladizo, es empleado para albergar actividades culturales de diversa índole. Desde cenas a conferencias, pasando por exposiciones de ropa o producto, su versatilidad ofrece numerosas alternativas. Seguidamente, y en contacto directo con esta primera zona, se dispone el espacio de trabajo. Dos grandes mesas acogen hasta doce puestos. Por último, un espacio bisagra nos distribuye hacia otras dos salas. Una es destinada a sala de reuniones, mientras que la otra, recibe la cocina. Este espacio, diseñado hasta el último detalle, tiene la clara voluntad de recibir un papel relevante en el esquema general. Su mesa acoge numerosos comensales y se convierte en un agradable espacio de improvisadas reuniones. En contacto directo con esta sala se ubican los baños.
La paleta de materiales permite que el espacio sea entendido como un showroom. Las soluciones escogidas reflejan muy bien la manera de hacer de DIIR. De este modo, se mezclan materiales naturales como el ladrillo, la celulosa o la madera de pino con otros más sofisticados como el aluminio vibrado. Se trabaja concienzudamente esta combinación de materiales hasta conseguir un ambiente neutro y homogéneo.