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El joven estudio barcelonés de diseño gráfico ALBERT FOLCH STUDIO, consigue encargos internacionales y decide buscar un local mayor. El local elegido se ubica en la zona del 22@, en Poblenou, Barcelona. Se trata de un ático en un antiguo edificio industrial.
La voluntad del cliente de flexibilizar su oficina se ha manifestado en el gesto principal del proyecto: se han situado la mayor parte de las instalaciones en el techo. Cableados de red, electricidad, iluminación, ventiladores, sonido, guías para divisorias,…se cuelgan del forjado superior. De esta manera un gran techo técnico abastece a los sitios de trabajo con todo lo que necesitan. La idea se enfatiza con un pavimento continuo reflejante que proyecta la instalación al suelo.
Para mejorar las condiciones de trabajo con iluminación natural, se optó también por apear la fachada principal y colocar grandes cristaleras que dan vistas al mar.

El antiguo plató existente en el tradicional barrio de Sants de Barcelona se queda pequeño y aparece la oportunidad de crecer hacia el local contiguo.
El programa ocupa los bajos de dos fincas de crujía estrecha, y se extiende por el patio de manzana buscando la luz natural.
El proyecto consiste en la unión de los dos locales mediante pasos a través de los muros medianeros, y en la construcción del área de grabación de modo que permita su división en dos zonas aisladas acústica y lumínicamente, para su flexibilidad de uso.
El apeo principal se realiza a través de una cercha situada por encima de la cubierta existente formando una lucernario orientado para asegurar el máximo tiempo de grabación con luz natural.
Todas las aristas de la zona de grabación están redondeadas con tablero DM curvado y pintado, así como el vértice que queda dentro del plano de la cámara está acabado con forma esférica para formar un “sin fin” que diluye la luz de la escena

La firma de champagne francés Pommery invitó a la artista Alicia Framis a participar en una exposición aportando una pieza de arte relacionada con el producto que comercializa.
Como artista conceptual se desprende de la realización de la obra encargándola a Arquitectura-G.
La libertad que nos proporciona el cliente ha permitido enfocar el encargo hacia la investigación y el desarrollo de un proceso CAD-CAM, así como para disfrutar de un proyecto de arquitectura utópica tanto desde el punto de vista conceptual como estructural.